Datos de empleo que enfurecieron a Trump llevan a la Fed a contemplar recortes

By Ryan
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La polémica generada por el informe de empleo de julio, que motivó el despido del responsable de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) por orden del presidente Donald Trump tras calificarlo de “manipulado”, ha prendido alarmas en funcionarios de la Reserva Federal, quienes toman esos datos como señales de una desaceleración económica que justificaría reducciones en las tasas de interés.

El reporte, que mostró una creación de puestos menor a la esperada y una moderación en el crecimiento salarial, fue interpretado por varios miembros del sistema de la Fed como una prueba tangible de que el ritmo de la economía estadounidense se está enfriando. Esa lectura refuerza el argumento a favor de recortes en la tasa de referencia para sostener la actividad y evitar un deterioro mayor del mercado laboral.

Aunque la Casa Blanca sostuvo que el despido del jefe de la BLS respondía a preocupaciones sobre la precisión del informe, economistas y analistas financieros subrayan que la decisión pone en riesgo la independencia de la agencia estadística y podría erosionar la confianza en los indicadores que la Fed y otros formuladores de política utilizan para tomar decisiones.

Funcionarios de la Reserva Federal, consultados por este medio bajo condición de anonimato, admiten que la combinación entre datos más débiles y la incertidumbre política aumenta la presión para ajustar la política monetaria en favor del crecimiento. “Los números de empleo, por sí solos, podrían ser suficientes para reconsiderar el calendario de alzas o incluso plantear recortes si la tendencia se confirma”, señaló uno de esos funcionarios.

Los mercados reaccionaron de inmediato: los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron y las expectativas de recortes en las tasas se fortalecieron en las plataformas de futuros. Analistas en Wall Street señalaron que, aunque la Fed mantiene en público su compromiso con la estabilidad de precios y la independencia operativa, los datos económicos recientes obligan a un reexamen de su estrategia.

Expertos en políticas públicas advierten sobre el costo institucional de cuestionar los informes oficiales. “Si las estadísticas públicas dejan de percibirse como neutrales, se complica la labor de los agentes económicos y de los propios bancos centrales”, explicó una economista que sigue de cerca la evolución de las cifras laborales.

A corto plazo, la discusión se centrará en si las señales de julio constituyen un cambio transitorio o el inicio de una tendencia a la baja en el empleo. Para hogares y empresas, las implicaciones son claras: recortes de tasas podrían abaratar el crédito y estimular la inversión, pero también reflejarían un debilitamiento del mercado laboral.

Mientras tanto, la ausencia de un liderazgo claro en la BLS y la creciente presión política complican el panorama. La Reserva Federal deberá sopesar no solo la lectura técnica de los datos, sino también el efecto que decisiones abruptas —tanto en la Casa Blanca como en la comunicación de cifras oficiales— puedan tener en la credibilidad de las instituciones económicas.

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