China exige que fábricas de chips usen 50 % de tecnología nacional para expandir su capacidad

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Fábrica de chips en China con maquinaria y equipamiento nacional en primera línea de producción

chips China: Pekín exige que las fábricas usen al menos 50 % de equipamiento nacional para ampliar capacidad, reforzando su plan de autosuficiencia tecnológica en semiconductores.

China dio un nuevo paso en su estrategia de autosuficiencia en semiconductores al imponer que las fábricas de chips que deseen ampliar su capacidad de producción utilicen al menos un 50 % de equipamiento fabricado en el país. De acuerdo con una exclusiva citada por medios internacionales, esta exigencia ya se estaría aplicando de facto a las plantas que han tramitado expansiones recientes. La medida se suma al objetivo de Pekín de reducir al mínimo su dependencia de tecnología estadounidense y extranjera en general, tanto en chips como en la maquinaria necesaria para fabricarlos. El trasfondo es la llamada “guerra de chips”, marcada por vetos y restricciones a la exportación de tecnología avanzada hacia China.

Nueva norma oficiosa: mitad del equipamiento debe ser “made in China”

Según la información divulgada, la nueva regla no figura como una norma pública en un documento oficial, pero los fabricantes que han solicitado ampliar sus fábricas se han encontrado con el requerimiento de demostrar que al menos la mitad de sus equipos son de origen chino. En caso de no cumplir ese umbral del 50 %, lo habitual sería que se deniegue la autorización para crecer. La exigencia no solo apunta a priorizar chips nacionales, sino también a que la maquinaria y el equipamiento industrial provengan de fabricantes chinos.

Esta política impacta así a toda la cadena de suministro de semiconductores, desde las líneas de producción hasta las herramientas de litografía y procesos asociados. Lo llamativo es que al fijar un mínimo tan alto, China obliga a los productores a priorizar tecnología nacional incluso en áreas en las que todavía podrían acceder a equipos extranjeros sin restricciones directas. El objetivo de fondo es claro: avanzar hacia la autosuficiencia tecnológica en el sector de chips.

Fábrica de chips en China con maquinaria y equipamiento nacional en primera línea de producción
Fábrica de chips en China con maquinaria y equipamiento nacional en primera línea de producción

Ganadores chinos en la carrera del equipamiento

Antes de las actuales tensiones y vetos, fabricantes de chips como SMIC solían utilizar equipamiento estadounidense y recurrían a proveedores chinos solo como última opción. Con la nueva orientación de Pekín, la situación se ha invertido: ahora las empresas se ven forzadas a comprar maquinaria local para cumplir con el requisito del 50 %. Esto ha beneficiado a compañías chinas como Naura Technology y AMEC, cuya demanda de equipos, especialmente para procesos de litografía, ha crecido de forma exponencial.

El aumento de pedidos se ha reflejado no solo en mayores ingresos, sino también en un impulso a la innovación de estas firmas. En el caso de Naura, por ejemplo, se reporta que en 2025 registró 779 patentes, más del doble que en varios años anteriores. Esta aceleración tecnológica busca reducir la brecha con gigantes como ASML o TSMC, que siguen liderando la fabricación de chips más avanzados del mundo.

Autosuficiencia en chips e impulso a alternativas chinas a NVIDIA

El mayor reto para la industria china sigue siendo la producción de semiconductores de última generación. Sin acceso a las máquinas de litografía más avanzadas del mercado internacional, los chips fabricados en China se mantienen varios años por detrás de los más punteros que producen empresas como ASML (en equipamiento) o TSMC (en fabricación). En paralelo a las políticas que priorizan el uso de tecnología nacional, Pekín estaría impulsando proyectos para “hackear” o recrear tecnologías clave que permitan acortar distancias.

En el terreno específico de los chips para inteligencia artificial, China también apoya a empresas que aspiran a convertirse en una especie de “NVIDIA china”, como MetaX o Moore Threads. Aunque estas compañías aún tienen un largo camino por recorrer, el enfoque del gobierno y el volumen de inversión sugieren que la cuestión ya no es si alcanzarán un nivel competitivo, sino cuándo ocurrirá. La combinación de presión regulatoria y respaldo financiero apunta a crear un ecosistema completo, desde el diseño hasta la fabricación y el equipamiento.

Implicaciones globales y contexto de la guerra de chips

La imposición de un mínimo de 50 % de tecnología nacional para ampliar capacidad productiva en fábricas de chips se enmarca en un contexto de fuerte rivalidad tecnológica entre China y Estados Unidos. Mientras Washington impone vetos y regula qué tipo de chips avanzados se pueden vender a empresas chinas, Pekín responde acelerando sus planes de sustitución de importaciones y reforzando a sus proveedores internos. El caso reciente de los chips H200 de NVIDIA, autorizados parcialmente para el mercado chino, ha evidenciado esta tensión entre la demanda empresarial y la estrategia de autosuficiencia del gobierno.

Para el resto del mundo, estos movimientos pueden reconfigurar las cadenas globales de suministro de semiconductores, afectando a fabricantes de equipamiento extranjeros y a clientes que dependen de la capacidad china. También se abre un escenario de mayor fragmentación tecnológica, con estándares y ecosistemas que podrían divergir entre bloques. La apuesta de China por controlar tanto la producción de chips como la maquinaria que los hace posibles es una señal de que la competencia en este sector será cada vez más estratégica y menos puramente comercial.


Con información para

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