Durante un segmento del debate presidencial dedicado a seguridad ciudadana, la candidata Laura Fernández
fue consultada sobre las medidas inmediatas que adoptaría ante un aumento súbito de homicidios y delitos violentos
vinculados al crimen organizado en varias provincias, con el fin de recuperar el control territorial y la confianza
ciudadana. Sin embargo, antes de entrar de lleno en su propuesta, la aspirante dedicó parte importante de su intervención
a lanzar una dura acusación personal contra el también candidato Fabricio Alvarado.
“Yo no vine aquí a discutir con don Fabricio, pero sí quiero decirles que nos libre Dios de un lobo con piel de oveja”,
afirmó Fernández, al señalar que, cuando fue asesora, al igual que otras mujeres, habría recibido acoso de parte
del candidato, incluyendo comentarios inapropiados, fotografías y, según su relato, el uso reiterado del nombre de Dios en ese contexto.
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Acusación de acoso y llamado a las mujeres
La candidata relató un episodio que calificó como especialmente grave: “Nunca voy a olvidar cuando me arrinconó en una
oficina con la falsa promesa, vean qué delicado, de regalarme una Biblia”. Explicó que cuenta esto en el debate porque
quiere que “el pueblo de Costa Rica” la conozca mejor y, en particular, que “las mujeres sepan” que no tendrá temor de
levantar la voz por justicia.
Fernández afirmó que habla también “por las miles de costarricenses que han sido víctimas de un montón de cochinos”,
en referencia a agresores y acosadores. Sus declaraciones generaron reacciones en el público presente, lo que llevó a
la moderadora a pedir silencio, respeto y a advertir que las personas que aplaudieran o abuchearan podían ser invitadas
a abandonar el salón si no guardaban la compostura.
Planteamientos en seguridad: levantamiento de garantías y continuidad a la mano dura
En cuanto a la pregunta original sobre un eventual incremento de homicidios y delitos violentos, Fernández recordó que
ya ha estado “a la par de don Rodrigo Chaves tomando decisiones altamente difíciles”, citando como ejemplo la atención
de emergencias nacionales en la zona sur y en Guanacaste, donde —dijo— trabajaron “codo a codo” en la construcción de
soluciones.
Sobre seguridad, reiteró que “no me va a temblar el pulso por tomar las decisiones que tengamos que tomar para recuperar
la paz en los hogares de Costa Rica”, a los que describió como “hogares llenos de gente buena”. Dentro de su plan de
gobierno, destacó la propuesta de levantamiento de garantías, enfatizando que —según su lectura— no se trata
de una restricción como las impuestas durante la pandemia, sino de una figura prevista en la Constitución Política que
permitiría, mediante un procedimiento especial y extraordinario, sacar de circulación a criminales ya
identificados, con conocimiento de “en qué barrio viven y cómo se mueven”.
Continuidad al estilo de gobierno de Rodrigo Chaves
Fernández reiteró su mensaje de continuidad con el actual gobierno: “Lo mejor está por venir. Yo voy a darle continuidad
a la mano dura del presidente Rodrigo Chaves, pero lo haré con la ayuda de Dios y del pueblo de Costa Rica”. Agregó que
su objetivo es contar con una fracción legislativa mayoritaria de 40 diputados, para impulsar las reformas que,
a su juicio, el país necesita.
Entre esas reformas mencionó la necesidad de penas más duras, mecanismos para que los magistrados rindan
cuentas y otras medidas orientadas a enfrentar el crimen organizado y la violencia. Al cierre de su intervención,
subrayó que no asistió al debate “a hablarles a estos señores”, en referencia a los demás candidatos, sino a dirigirse a
las y los costarricenses que —según dijo— están convencidos de que “lo mejor es darle continuidad a todo lo bueno”.
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