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Vapeadores control y etiquetado en Costa Rica
El Gobierno puso a los vapeadores en el centro de la política sanitaria con la publicación del Reglamento Técnico RTCR 519‑2025, que refuerza el control sobre líquidos y dispositivos que se comercialicen en el país. La medida llega en un momento crítico: uno de cada diez adolescentes entre 12 y 17 años usa vapeadores, con mayor consumo en mujeres, y los casos de enfermedad asociados al vapeo pasaron de 13 a más de 4.500 según la CCSS. El objetivo es claro: reducir la exposición de menores y limitar el atractivo de estos productos, en línea con una estrategia de salud pública más agresiva frente a nuevas formas de consumo de nicotina.
Vapeadores y salud pública: cifras que encendieron las alarmas
El Ministerio de Salud justifica el nuevo enfoque sobre los vapeadores con datos que hablan por sí solos. La última encuesta del IAFA revela que uno de cada diez adolescentes entre 12 y 17 años ya usa estos dispositivos, con una incidencia mayor en mujeres, lo que rompe el patrón tradicional de consumo de tabaco. Los especialistas advierten que el vapeo daña el desarrollo del cerebro, provoca una adicción intensa y puede afectar la salud mental y respiratoria a edades tempranas.
A esto se suman las cifras de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que reporta un salto de 13 a más de 4.500 casos de personas enfermas vinculadas al vapeo, un aumento que refleja el impacto sanitario de esta práctica en muy pocos años. En ese contexto, el RTCR 519‑2025 establece especificaciones técnicas obligatorias para los líquidos de vapeadores, tanto importados como fabricados en el país, y refuerza controles sobre etiquetado, publicidad, disposición de residuos y vigilancia sanitaria. Es una señal de que, al menos desde el Ejecutivo, hay disposición a actuar sobre una tendencia que venía creciendo casi sin freno.
Nuevas reglas: menos atractivo, menos nicotina y cero publicidad
El reglamento introduce un paquete de medidas para restar atractivo a los vapeadores, limitar la nicotina y cortar los estímulos comerciales dirigidos —de forma directa o encubierta— a menores de edad. Entre los cambios más relevantes destacan:
- Prohibición de sabores, aromas, empaques y presentaciones llamativas, en especial aquellas asociadas a frutas, postres, dulces o elementos lúdicos.
- Control estricto de la concentración de nicotina, con un máximo de 20 mg/ml (2 %), para reducir el riesgo de adicción y daños neurológicos y cardiacos.
- Empaques sin personajes, figuras, logotipos deportivos, banderas ni formas que simulen juguetes, artículos escolares o de uso personal.
- Regulación del volumen de envases, limitando a 10 ml los líquidos con nicotina para disminuir el riesgo de consumo excesivo.
- Prohibición total de la publicidad, promoción y patrocinio de líquidos de vapeo y dispositivos que los contengan, evitando su normalización.
- Mayor fiscalización mediante toma aleatoria de muestras en puntos de venta y bodegas para verificar cumplimiento de la normativa.
De esta forma, los vapeadores quedan sometidos a un esquema de control similar —e incluso más estricto en algunos aspectos— al que por años ha regido sobre el tabaco tradicional.
Vapeadores con límites: sabores restringidos y químicos autorizados
Uno de los puntos más sensibles del nuevo marco es la regulación de sabores y componentes permitidos en los vapeadores. El RTCR 519‑2025 autoriza únicamente 16 químicos, todos con sabor a tabaco, y prohíbe cualquier aroma que genere agrado o resulte especialmente atractivo para niñas, niños y adolescentes. La lógica es simple: eliminar el gancho de sabores dulces o frutales que han funcionado como puerta de entrada al vapeo para muchos menores.
Al restringir drásticamente el abanico de sustancias y sabores, el Ministerio de Salud busca disminuir la exposición a grandes cantidades de compuestos dañinos para la salud pulmonar y reducir el atractivo sensorial de estos productos. El reglamento fija un plazo improrrogable de seis meses, a partir de su publicación en La Gaceta, para que fabricantes, importadores y comerciantes de vapeadores se ajusten a las nuevas exigencias. Pasado ese periodo, la fiscalización y las sanciones serán la prueba de fuego de un cambio normativo que, sobre el papel, da un giro importante a la regulación del vapeo en Costa Rica.
Con información para STAY TV.

