La diputada electa de la Coalición Agenda Ciudadana (PAC+ADN), Claudia Dobles, fue recibida con críticas y rechazo abierto en el cantón de Esparza, Puntarenas, durante su más reciente gira territorial, en un episodio que se suma a un patrón que ya se había registrado semanas atrás en Limón, cuando también fue abucheada y rechazada por la comunidad durante su primera visita al Caribe tras las elecciones. El rechazo ciudadano hacia la figura de Dobles se repite en cada comunidad que visita, convirtiendo sus giras en escenarios de confrontación directa con vecinos que no han olvidado lo que consideran años de abandono y promesas incumplidas.
En Esparza, fue la docente y vecina Candy Porres quien tomó el micrófono y le habló de frente, sin rodeos y sin filtro. Su intervención, registrada en video y ampliamente difundida en redes sociales, sintetizó el sentir de un sector de la comunidad que no encontró en las jornadas de diálogo un espacio de escucha, sino una oportunidad para decirle a la diputada electa exactamente lo que piensa de su partido y de su gestión.
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Dobles frente al malestar de Esparza: el caso Alunasa
El eje central de la confrontación fue el cierre de Alunasa, empresa cuya quiebra dejó a cientos de trabajadores del cantón de Esparza sin empleo, sin ingresos y sin perspectivas. Candy Porres fue directa al señalar que los trabajadores de Alunasa acudieron al gobierno del PAC en busca de ayuda y que, en su criterio, recibieron la espalda. «Los trabajadores de Alunasa le fueron a pedir ayuda a su gobierno y ustedes le dieron la espalda», le dijo a Dobles mirándola de frente.
La docente describió el impacto humano de esa crisis con crudeza: familias que perdieron sus casas, personas que perdieron sus empleos, jóvenes que tuvieron que abandonar sus estudios porque sus hogares dejaron de tener ingresos. «Habían personas que perdieron sus casas, habían personas que perdieron sus trabajos, que no podían seguir estudiando, y para mí eso es la peor injusticia que pudo haber hecho para el cantón de Esparza», afirmó.
Porres también hizo una acusación de mayor gravedad al señalar que el gobierno habría comunicado a Venezuela que no reabriera Alunasa, aunque esta afirmación no pudo ser verificada de manera independiente en fuentes adicionales y se recoge únicamente como parte del testimonio de la ciudadana.
Sin bienvenida en Esparza
El mensaje de la docente fue inequívoco y terminó con una declaración que resume el rechazo de al menos un sector significativo del cantón: «Usted no tiene bienvenida aquí», le dijo a Dobles. Y remató: «Para mí usted va a ir a hacer obstrucción en la Asamblea Legislativa». Lejos de intimidarse, Porres cerró su intervención aclarando que no actuaba por encargo ni por pago de nadie: «Se lo digo de corazón, como esparsana y porteña que soy».
La escena fue recogida por varios medios digitales y se viralizó rápidamente en redes sociales, donde el rechazo a Dobles encontró amplia resonancia entre usuarios que comparten el sentimiento expresado por Porres en Esparza.
Un patrón que se repite: de Limón a Puntarenas
Lo ocurrido en Esparza no es un hecho aislado. Semanas antes, durante su primera gira por el Caribe tras las elecciones, Claudia Dobles fue abucheada y rechazada en Limón, en un episodio que también quedó registrado en video y circuló ampliamente en plataformas digitales. Las comunidades que visita parecen recibirla con un mismo mensaje: la memoria de lo que vivieron durante el gobierno del PAC sigue fresca y no se diluye con giras territoriales ni discursos de diálogo.
Este patrón repetido en distintas provincias del país plantea una pregunta de fondo sobre la estrategia política de Dobles y de la Coalición Agenda Ciudadana: si las giras territoriales buscan reconstruir puentes con comunidades que se sienten abandonadas, el resultado hasta ahora ha sido el opuesto. En lugar de cerrar heridas, cada visita parece reabrirlas, dando un espacio concreto a ciudadanos que necesitaban decirle en persona lo que sienten.
La versión de la Coalición: diálogo versus sabotaje
Desde la Coalición Agenda Ciudadana, la lectura de estos episodios es distinta. En un comunicado difundido en el contexto de las giras, señalaron que tanto en Limón como en Puntarenas se han encontrado con grupos organizados que no buscan el diálogo constructivo sino el sabotaje de los espacios de participación. Aseguraron que en cada caso se ha invitado a estos grupos a participar en un marco de respeto y que, en lugar de integrarse, han intentado impedir que otras voces puedan expresarse.
«Nos preocupa profundamente que este tipo de acciones limite o desaliente la participación de quienes sí desean trabajar por sus comunidades», señalaron. A pesar de las tensiones, reafirmaron su compromiso de continuar recorriendo el territorio, calificando el diálogo directo con las comunidades como una responsabilidad democrática.
¿Crítica legítima o sabotaje?
La tensión entre ambas lecturas es real y no se resuelve fácilmente. Para la Coalición Agenda Ciudadana, intervenciones como la de Candy Porres representan un intento de impedir el diálogo. Para la comunidad de Esparza, son la expresión genuina de un malestar acumulado que no encontró otro canal de salida durante años. En democracia, ambas realidades coexisten, y la pregunta que estos episodios dejan abierta es si los partidos políticos están dispuestos a escuchar no solo las voces propositivas y ordenadas, sino también las que llegan cargadas de frustración

