Rabia paralítica bovina en Upala: SENASA activa protocolos de emergencia

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 Rabia paralítica bovina: SENASA activa protocolo en Upala

Rabia paralítica bovina en Upala: SENASA activa protocolos de emergencia y mantiene 231 animales bajo vigilancia

El Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), adscrito al Ministerio de Agricultura y Ganadería, confirmó este 5 de marzo de 2026 la detección de un brote de rabia paralítica bovina en el cantón de Upala, provincia de Alajuela, específicamente en los distritos de San Miguel de Aguas Claras y Santa Lucía San José. El brote, que representa el tercer caso registrado en la provincia de Alajuela en el período reciente según fuentes como CR Hoy y El Mundo CR, ha cobrado la vida de ocho animales y ha desencadenado la activación inmediata de los protocolos oficiales de contención y vigilancia epidemiológica. Un total de 231 bovinos y búfalos se encuentran actualmente bajo monitoreo activo en la zona, mientras equipos técnicos de la institución trabajan sobre el terreno en coordinación con los propietarios de las fincas afectadas y los productores vecinos.

La rabia paralítica bovina es una enfermedad que se presenta con cierta periodicidad en Costa Rica como parte del ciclo selvático natural, pero su aparición siempre exige una respuesta técnica inmediata para evitar la propagación entre hatos ganaderos. La Zona Norte, por sus características geográficas y su alta densidad de murciélagos hematófagos —principales vectores de la enfermedad—, es una de las regiones históricamente más expuestas. Para seguir la cobertura de este y otros temas que afectan al sector productivo del país, visite la sección de noticias nacionales en STAY TV.

La respuesta de SENASA: vacunación, vigilancia y trabajo en campo

Desde el momento en que se confirmó el diagnóstico, SENASA desplegó personal técnico especializado en los distritos afectados para brindar atención directa a los productores y ejecutar las medidas de contención. Los animales que pudieron haber estado expuestos al virus ya están siendo sometidos a un proceso de vacunación preventiva, mientras se mantiene un seguimiento epidemiológico estricto sobre el total de 231 bovinos y búfalos identificados en el área de riesgo.

«Un total de 231 bovinos y búfalos se mantienen bajo vigilancia como parte de las acciones preventivas implementadas por SENASA. Los animales que podrían haber estado expuestos ya están siendo vacunados, mientras que personal técnico de la institución se encuentra trabajando en la zona brindando atención y seguimiento, en coordinación con los propietarios de las fincas afectadas y los productores de las fincas vecinas. Estas medidas buscan proteger la salud del ganado y evitar la propagación de la enfermedad», señaló Alfredo Sequeira, jefe del Departamento de la Región Huetar Norte de SENASA, según el comunicado oficial CP-024-2026.

La coordinación con los productores no es un detalle menor: en zonas como Upala, donde la ganadería es una actividad económica central para cientos de familias, la comunicación oportuna entre las autoridades sanitarias y los dueños de finca puede marcar la diferencia entre un brote contenido y una propagación difícil de controlar. SENASA ha subrayado que la respuesta en campo se mantiene activa y que el monitoreo continuará mientras persistan condiciones de riesgo.

Rabia paralítica bovina: síntomas que todo productor debe conocer

La rabia es una enfermedad vírica que ataca el sistema nervioso central de los animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. En el ganado bovino, la forma paralítica es la más frecuente en Costa Rica y se caracteriza por una progresión clínica que comienza con signos sutiles y termina invariablemente con la muerte del animal si no se interviene a tiempo. Los síntomas más característicos incluyen descoordinación motora, dificultad para caminar, salivación excesiva, parálisis de las patas traseras que impide al animal levantarse, torsión de cuello y, en la fase terminal, la muerte.

La enfermedad se transmite principalmente a través de la mordedura del murciélago vampiro (Desmodus rotundus), que actúa como reservorio natural del virus en los ecosistemas tropicales. Una vez que el animal es mordido e infectado, el virus viaja por el sistema nervioso hasta llegar al cerebro, con un período de incubación que puede variar entre semanas y varios meses. Esa variabilidad hace que la vigilancia continua y la vacunación preventiva sean las únicas herramientas realmente eficaces para proteger a los hatos ganaderos.

Un ciclo natural que exige respuesta técnica permanente

Aunque la aparición de brotes de rabia paralítica bovina puede generar alarma entre los productores, SENASA ha precisado que la enfermedad «se presenta con cierta periodicidad como parte de la dinámica del ciclo selvático», según el comunicado oficial. Esto significa que su ocurrencia no es excepcional en zonas con alta presencia de murciélagos hematófagos, y que la institución cuenta con protocolos específicos y probados para enfrentar estos eventos, los cuales ya han sido aplicados exitosamente en brotes anteriores.

Sin embargo, la periodicidad no implica resignación. Por el contrario, refuerza la necesidad de mantener los programas de vacunación al día y de reportar de manera inmediata cualquier animal que presente síntomas nerviosos, antes de que el cuadro clínico avance y el riesgo de contagio a otros animales —o eventualmente a personas— se incremente. La rabia es una zoonosis, es decir, puede transmitirse de animales a humanos, lo que convierte cada brote ganadero en un asunto de salud pública además de sanidad animal.

Llamado urgente a los ganaderos de la Zona Norte

SENASA aprovechó la confirmación del brote para hacer un llamado directo y urgente a todos los productores ganaderos de la región: mantener la vacunación al día y reportar de inmediato a la oficina más cercana de la institución cualquier animal que manifieste síntomas del sistema nervioso, sin esperar a que el cuadro empeore. La detección temprana es el factor más determinante para limitar el alcance de un brote y proteger tanto a los animales como a las personas que trabajan con ellos.

Adicionalmente, los especialistas recomiendan evitar el contacto directo con animales enfermos que presenten síntomas nerviosos y garantizar el entierro adecuado de los cadáveres para eliminar fuentes de exposición. Estas medidas básicas, combinadas con la acción técnica de SENASA sobre el terreno, forman el escudo más efectivo contra la propagación del virus en los hatos de la Zona Norte.

La institución reafirmó en su comunicado su compromiso con la protección de la salud animal y la salud pública, y anunció que la vigilancia activa en los distritos de San Miguel de Aguas Claras y Santa Lucía San José continuará hasta que las condiciones epidemiológicas permitan levantar las medidas de contención. El sector ganadero de Upala, una de las zonas de mayor producción bovina del país, espera que la respuesta institucional sea suficiente para frenar el avance del brote antes de que se extienda a más fincas.

Para conocer más sobre este y otros temas que impactan al sector agropecuario y la salud pública en Costa Rica, visite la sección de noticias nacionales en STAY TV.

Con información para STAY TV: STAY TV

 

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