Un estudio revela vínculos directos entre la actividad humana y el aumento de eventos climáticos extremos, como temperaturas elevadas y mayor aridez en la región.
San José, 7 de julio de 2025 – Un grupo interdisciplinario de científicos, seis de ellos pertenecientes a la Universidad de Costa Rica (UCR), confirmó mediante una investigación reciente que el cambio climático provocado por la acción humana ya deja una huella significativa en los patrones climáticos extremos de Centroamérica, y en particular, en el caso costarricense.
La investigación, publicada en la revista Climate Change, reveló que en Costa Rica existe una señal robusta de calentamiento atribuible directamente a factores antropogénicos, tanto en promedio anual como en eventos extremos. Además, se detecta una tendencia creciente a la aridez, lo cual afectaría de forma más severa a zonas áridas como Guanacaste, y tendría impacto en la disponibilidad de agua, los ecosistemas, la agricultura y la vegetación en general.

Huellas en temperaturas y lluvias extremas
Los científicos analizaron indicadores como noches cálidas, días cálidos, noches frías y días fríos, y detectaron que el aumento de los primeros y la disminución de los segundos están claramente vinculados a la influencia humana. También estudiaron índices de precipitación, como el número de días con lluvias intensas o húmedos consecutivos, así como variables como la evaporación potencial y el índice de aridez.
La investigación identificó que, aunque en general las señales sobre las lluvias no fueron concluyentes para toda la región, sí se detectaron tendencias hacia lluvias más intensas y de menor duración en subregiones del norte de Centroamérica, especialmente en la costa Caribe de Nicaragua.
Tres métodos de análisis
Para llegar a sus conclusiones, el equipo aplicó tres metodologías: el enfoque basado en modelos, el basado en observaciones y uno híbrido. El modelo climático sin humanos, generado a partir de simulaciones de más de 500 años, sirvió como línea base para comparar con simulaciones que sí incluyen factores humanos. El método híbrido combinó modelos y observaciones.
El método basado en modelos fue el que detectó más variables con influencia humana, incluyendo el aumento en la evapotranspiración potencial, la temperatura anual y la aridez. El enfoque por observaciones, desarrollado mediante simulaciones estadísticas, también mostró tendencias significativas. En todos los casos, se determinó con un nivel de certeza del 95 % que los cambios no se deben solamente a variabilidad natural, sino que responden a causas humanas.
Regiones estudiadas
Los análisis abarcaron distintas subregiones del istmo centroamericano:
| Código | Región |
|---|---|
| BYP | Belice-Yucatán-Petén |
| WCH | Centro-Oeste de Honduras |
| SCA | Sur de Centroamérica (incluye CR) |
| CCS | Vertiente del Caribe Central |
| NP | Pacífico Norte |
En todas ellas se observó una posible detección positiva de huella humana en al menos una variable, siendo más evidente en las temperaturas y la aridez.
Implicaciones para la planificación nacional
El Dr. Hugo Hidalgo, investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi) y del Centro de Investigación en Matemática Pura y Aplicada (Cimpa) de la UCR, destacó que los hallazgos permiten una mejor preparación frente a un futuro inevitablemente más cálido. Señaló que la evidencia puede ser de gran utilidad para los tomadores de decisiones en la planificación territorial, la gestión del agua, la adaptación al cambio climático y la prevención de desastres.
Los científicos afirman que el estudio aporta evidencia estadística sólida para confirmar que el cambio climático no es una amenaza futura sino una realidad presente con efectos ya visibles en Centroamérica, y recalcan la urgencia de aplicar políticas de mitigación y adaptación basadas en ciencia.

