Inversiones en energías limpias en EE.UU. peligran tras recortes de subsidios

By Ryan
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Estados Unidos vive un giro significativo en su política energética, poniendo en riesgo más de $373 mil millones en inversiones proyectadas en energías limpias. Esta situación surge a raíz de los recientes recortes en los programas de subsidios federales impulsados por la administración del expresidente Donald Trump, cuyas implicaciones ya se sienten entre fabricantes e inversionistas del sector.

Empresas locales e internacionales que habían planificado aumentar su capacidad de producción en EE.UU. ahora reconsideran sus estrategias. Bila Solar, fabricante de paneles solares con sede en Singapur, ha suspendido su plan de duplicar la capacidad de su nueva fábrica en Indianápolis. Heliene, una empresa canadiense, evalúa la viabilidad de construir una planta de celdas solares en Minnesota. Por su parte, la noruega NorSun analiza si procede con su proyecto de fábrica de obleas solares en Tulsa, Oklahoma.

Estas decisiones empresariales reflejan la preocupación generalizada por el nuevo sistema fiscal que regula los créditos tributarios para proyectos de energías limpias. Las modificaciones introducidas podrían limitar de forma significativa el número de iniciativas elegibles para recibir incentivos, lo que afecta la rentabilidad de muchas de estas inversiones.

Además, la incertidumbre regulatoria también golpea al sector eólico marino. Dos parques eólicos completamente autorizados en el noreste de EE.UU. enfrentan ahora la posibilidad de no ser construidos, pese a que ya han superado los procesos de permisos correspondientes. Se trata de un duro golpe para un sector que, hasta hace poco, era considerado una pieza clave en la transición energética del país.

La eliminación o reducción de incentivos fiscales no solo influye en las decisiones de inversión, sino que también plantea dudas sobre la demanda futura de productos fabricados en EE.UU. Representantes de la industria solar temen que, una vez vencidos los actuales beneficios tributarios, la competitividad de los productos estadounidenses disminuya frente a proveedores internacionales, en especial aquellos que operan con menores costos en Asia.

Expertos en política energética señalan que estos cambios podrían desacelerar el avance hacia una matriz energética más sostenible en EE.UU., justo en un momento en que el cambio climático exige acciones concretas y sostenidas. «Sin un marco de incentivos claro y estable, los inversionistas optarán por buscar mercados más atractivos», advirtió un analista del sector en entrevista con medios internacionales.

A nivel internacional, esta reversión de políticas podría alterar los flujos de inversión global en energías limpias, que en los últimos años han considerado a Estados Unidos como un destino de alto potencial. Los cambios también envían un mensaje contradictorio a los países comprometidos con la reducción de emisiones, incluyendo a naciones como Costa Rica que han apostado por una transición verde sostenida.

Aunque la administración Trump ya no se encuentra en el poder, los efectos de sus reformas fiscales siguen generando repercusiones en el panorama energético estadounidense, extendiendo su impacto a nivel mundial.

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