Autoridades estadounidenses han comenzado a colocar dispositivos de localización en envíos seleccionados de chips avanzados de inteligencia artificial para detectar posibles desvíos ilegales hacia China, según dos personas con conocimiento directo de la táctica de aplicación de la ley.
La medida, que hasta ahora no había sido reportada públicamente, se ha aplicado en envíos identificados como de alto riesgo de reexportación ilícita. Las fuentes consultadas dijeron que los rastreadores se encontraron en cargamentos gestionados por proveedores de servidores como Dell y Super Micro, que contenían semiconductores de fabricantes como Nvidia y AMD.
El uso de dispositivos de seguimiento forma parte de los esfuerzos de Estados Unidos por asegurar que las restricciones a la exportación de tecnología sensible cumplan su objetivo: impedir que hardware capaz de potenciar sistemas de IA de uso militar o estratégico termine en manos de actores a los que Washington considera un riesgo. Desde el año pasado, EE. UU. ha estrechado controles sobre la venta y exportación de chips de alto rendimiento y herramientas de diseño, argumentando que su uso podría acelerar capacidades militares o de vigilancia de adversarios.
Las fuentes no ofrecieron detalles operativos sobre cómo se colocaron los rastreadores ni sobre la frecuencia de su uso, citando la necesidad de mantener la táctica en reserva. Tampoco especificaron si la colocación fue resultado de acciones de agencias federales, empresas privadas contratadas o una combinación de ambos. Representantes de Dell, Super Micro, Nvidia y AMD no respondieron de inmediato a solicitudes de comentario. Tampoco hubo una declaración pública de las autoridades estadounidenses sobre esta práctica al cierre de esta edición.
El hallazgo de dispositivos en envíos comerciales plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las empresas en la cadena de suministro y sobre los límites legales y diplomáticos de las operaciones de vigilancia encubierta en bienes comerciales. Analistas señalan que, aunque la intención sea detectar trasiegos ilícitos, la medida podría erosionar la confianza de los clientes internacionales y complicar las relaciones comerciales en un sector ya tensionado por los controles de exportación.
Beijing criticó con anterioridad las restricciones impuestas por Washington sobre la exportación de tecnología avanzada y, según comunicados oficiales, ha rechazado cualquier intento de control que considere coercitivo o extraterritorial. Fuentes diplomáticas advierten que la confirmación pública de rastreadores en envíos podría intensificar la fricción entre ambas potencias, al alimentar acusaciones mutuas de prácticas agresivas en el terreno tecnológico.
Para la industria, el reto es doble: cumplir con las normativas de control de exportaciones y al mismo tiempo garantizar la integridad y la confianza en la logística internacional. Expertos en seguridad y comercio internacional esperan que las empresas revisen sus protocolos de inspección y documentación, mientras que observadores políticos estiman que la medida refleja el creciente peso que Washington asigna a la defensa de ventajas tecnológicas en la competencia geopolítica con China.

