una ciudadanía muy interesada, pero todavía poco involucrada en la conversación cotidiana y con un amplio
grupo de personas indecisas. A tres meses de las elecciones nacionales, los datos del estudio de opinión
permiten seguir la dinámica del apoyo electoral, los límites del voto y las razones de rechazo hacia
distintas candidaturas y partidos.
Interés en la campaña, pero poca conversación en los hogares
Ante la pregunta por el nivel de interés en la campaña, medida en una escala de 0 a 10,
el CIEP agrupa las respuestas en tres segmentos. Solo un 19,6 % dice tener poco interés
(0–3), un 23,9 % reporta algo de interés (4–6) y un mayoritario 56,45 % afirma tener
mucho interés (7–10). Sin embargo, al sumar los rangos bajo y medio, todavía un
43,5 % de la población se mantiene relativamente desconectada de la campaña, pese a la cercanía
de la elección.
Cuando se consulta sobre la frecuencia con la que se habla de la campaña en las casas, el panorama
cambia. Un 23,9 % indica que nunca se conversa del tema en el hogar y solo un 21,6 %
dice que se habla mucho. La mayoría se ubica en posiciones intermedias: un 29,3 % conversa
de la campaña rara vez y un 25,3 % lo hace a veces. Esto sugiere que, aunque el
panel electoral 2026 registra un interés declarado elevado, la política sigue teniendo una presencia
limitada en la vida cotidiana de muchas familias.
Temas que más pesan al decidir el voto
El panel electoral 2026 también pregunta por el principal tema que una candidatura debe
abordar para ganar el voto de la ciudadanía. La respuesta es contundente: la
seguridad ciudadana concentra el 42,4 % de las menciones y se confirma como la prioridad
dominante. Muy atrás se ubican el empleo y el crecimiento económico (13,3 %), la
lucha contra la corrupción y la transparencia (7,5 %), la educación pública (6,9 %),
el costo de vida (4,6 %) y la salud y la CCSS (4,0 %). Otro 14,9 % menciona “otras
propuestas”, donde destacan temas de gobernanza e institucionalidad.
Estabilidad y cambio en la intención de voto
En la comparación entre la primera medición de octubre y la ronda de diciembre, la mayoría de las
personas entrevistadas reporta estabilidad. Un 87,2 % afirma no haber cambiado de preferencia,
mientras solo un 12,8 % dice haberla modificado. Sin embargo, dentro de ese grupo cambiante se
observan dos comportamientos: el 62,3 % migró hacia otra candidatura y el 37,7 % pasó a
la categoría de personas indecisas.
Entre quienes cambiaron y hoy apoyan otra candidatura, la principal razón es la
mayor afinidad con las ideas o propuestas de la nueva opción (45,2 %). Le siguen factores
ligados al desarrollo de la campaña (14,7 %) y la valoración del equipo que acompaña a la
candidatura (12,9 %). Otras motivaciones, con menor peso, se relacionan con expectativas de cambio,
continuidad de trabajo o percepción de que una opción concentra más apoyo.
Indecisión: falta de información y desconfianza en el efecto del voto
El panel electoral 2026 detalla además las razones de quienes cambiaron de preferencia y ahora
se declaran indecisos. La principal es la falta de información suficiente para decidir
(33,7 %), seguida por la percepción de que “mi voto no va a cambiar nada” (20,2 %).
Un 14,6 % indica que recibió nueva información que le generó dudas y un 12,8 % no distingue
diferencias claras entre candidaturas. Solo un 5,7 % afirma haber perdido la confianza en su
opción anterior.
Entre quienes se mantienen indecisos en ambas rondas del panel, vuelve a dominar la
falta de información suficiente (39 %) y la falta de tiempo para informarse (28,7 %).
Un 16,3 % afirma que ninguna candidatura le convence, mientras que la percepción de ineficacia
del voto (5 %) y la ausencia de diferencias claras entre opciones (3,9 %) aparecen en proporciones
menores. Estos datos apuntan a un electorado indeciso más por proceso evaluativo y desconexión
con la oferta que por quiebres abruptos con una candidatura específica.
Límites del voto: quién concentra más rechazo
La pregunta abierta “¿por cuál candidato/a o partido político usted nunca votaría?”
permite medir los límites del apoyo electoral. En el electorado total, Álvaro Ramos (PLN)
registra el mayor rechazo, con un 30,9 % de menciones. Muy cerca aparece la categoría
“no sabe” (29,6 %), lo que indica que una parte importante de la ciudadanía aún no ha
estructurado sus exclusiones. Entre las candidaturas específicas, destacan también los niveles de
rechazo hacia Ariel Robles (FA) (8,4 %) y Claudia Dobles (CAC) (6,9 %), mientras que
Fabricio Alvarado (NR), Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y otras opciones se ubican en porcentajes iguales
o inferiores al 2,7 %.
Si el foco se limita al electorado indeciso, el 45,4 % responde que no sabe a quién nunca votaría.
Aun así, dentro de quienes sí identifican una exclusión, Álvaro Ramos (PLN) vuelve a encabezar
el rechazo con un 25,7 %. Luego aparecen Laura Fernández (PPSO) (9,6 %),
Claudia Dobles (CAC) (6,1 %) y Ariel Robles (FA) (4,8 %). Para la mayoría de indecisos,
el resto de candidaturas genera niveles muy bajos de resistencia.
Entre las personas que sí tienen una preferencia de voto definida, el rechazo se concentra todavía
más. Álvaro Ramos (PLN) registra un 40,2 % de menciones como opción a la que nunca
apoyarían. Le siguen Laura Fernández (PPSO) con un 17,5 % y
Ariel Robles (FA) con un 14,3 %. En este grupo, “no sabe” reúne un 10,6 % y
Claudia Dobles (CAC) alcanza un 8 %. Fabricio Alvarado (NR), Juan Carlos Hidalgo (PUSC)
y el resto de candidaturas aparecen con porcentajes muy bajos, generalmente por debajo del 3 %.
Por qué nunca votarían por ciertas candidaturas o partidos
Las razones del rechazo se estructuran principalmente en torno a los partidos, la confianza y la
compatibilidad de valores. La motivación más mencionada es “no me gusta su partido político”
(23,8 %), seguida muy de cerca por “no confío en esa candidatura” (23 %). Un 17,8 % indica que
las posiciones de la opción rechazada van en contra de sus valores, y un 15,1 % considera que se
trata de una candidatura “muy mala”. Las razones menos frecuentes son “otra razón” (10,8 %) y
“no estoy de acuerdo con sus propuestas” (9,5 %).
En conjunto, los datos del panel electoral 2026 muestran una ciudadanía con fuerte preocupación
por la seguridad, altos niveles de indecisión asociados a la información disponible y una estructura
de rechazo electoral concentrada en pocas figuras. La forma en que las candidaturas gestionen estos
factores —informar mejor, diferenciar propuestas y responder a las preocupaciones de fondo— será
clave para definir la recta final de la campaña.
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