Un estudio global publicado en la revista Science en septiembre de 2025, con participación de Costa Rica, ha desentrañado las razones detrás de las Estrategias Antidepredatorias de los animales: mientras algunas especies usan colores brillantes para advertir su toxicidad, otras optan por el camuflaje para desaparecer en su entorno. Liderado por Iliana Medina de la Universidad de Melbourne y William Allen de la Universidad de Swansea, este experimento colaborativo involucró a más de 50 investigadores en 21 países de seis continentes, analizando cómo la presión de depredadores, la abundancia de presas y las condiciones ambientales determinan estas tácticas de supervivencia.
Un experimento global para entender la evolución del color
La investigación sobre Estrategias Antidepredatorias surgió de la necesidad de unificar metodologías dispersas en el estudio de defensas animales, como se discutió en un congreso de Evolution. Utilizando más de 15.000 presas artificiales —»mariposas» de papel en colores naranja y negro (aposemático), café críptico y azul con negro (poco común en la naturaleza), acompañadas de larvas de tenebrio como recompensa—, los científicos replicaron el experimento en diversos ecosistemas, desde bosques tropicales hasta zonas templadas. En Costa Rica, el trabajo se realizó en Hacienda Barú, un sitio con alta presión de depredadores debido a su rica biodiversidad tropical.
Resultados: No hay una estrategia universal
Los hallazgos del estudio sobre Estrategias Antidepredatorias muestran que no existe una táctica defensiva superior en todos los contextos. Según Carolina Esquivel, académica de la Escuela de Ciencias Biológicas que lideró la investigación en Costa Rica, «ser aposemático funciona menos en lugares con mucha competencia entre depredadores, donde están más dispuestos a probar presas que podrían saber mal o ser tóxicas; ahí conviene más camuflarse». Sin embargo, el camuflaje tampoco garantiza sobrevivir en ambientes muy iluminados, donde las presas crípticas destacan, o cuando los depredadores aprenden a detectarlas, adaptándose rápidamente en pocos días.
Hacienda Barú: Un hotspot de depredación
En Hacienda Barú, Costa Rica, la presión de depredadores fue una de las más altas del proyecto global sobre Estrategias Antidepredatorias, lo que Esquivel atribuye a la enorme comunidad de depredadores en los trópicos. «La comunidad de depredadores aquí es enorme, por eso fuimos a uno de los sitios con mayor tasa de ataques», explicó. Curiosamente, algunos pájaros insectívoros comenzaron a seguir al equipo de investigación, reconociendo la rutina diaria de colocación de modelos, evidenciando la rápida capacidad de aprendizaje de los depredadores locales.
Desafíos personales y profesionales en la investigación
El estudio, realizado a inicios de 2021 durante la pandemia, enfrentó retos logísticos y personales para los investigadores involucrados en las Estrategias Antidepredatorias. Esquivel relató cómo tuvo que completar ocho días consecutivos de muestreo en Hacienda Barú, recorriendo 6 km diarios en tres recorridos por un transecto de 2 km, sin asistentes debido a las restricciones por COVID-19. Además, enfrentó un desafío personal al tener un bebé de un año y estar en lactancia, necesitando el apoyo de su familia y esposo en el campo, destacando los retos adicionales que enfrentan las mujeres científicas.
Contexto ecológico define la estrategia de defensa
Los resultados del estudio sobre Estrategias Antidepredatorias confirman que la evolución del color defensivo depende del contexto ecológico: el tipo de depredadores, la cantidad de presas, la intensidad de la luz y la competencia por alimento determinan si conviene advertir con colores vistosos o esconderse mediante camuflaje. Iliana Medina subrayó la importancia de la colaboración global: «Algunas preguntas en ecología implican una gama tan amplia de variables que solo la replicación y el trabajo conjunto pueden acercarnos a comprender cómo funciona la naturaleza».
Cierre
El estudio global sobre Estrategias Antidepredatorias, publicado en Science en septiembre de 2025, revela por qué algunos animales optan por colores brillantes y otros por camuflaje, dependiendo de la presión de depredadores y las condiciones ambientales, con Costa Rica destacando en Hacienda Barú por su alta actividad depredadora. Liderado por Iliana Medina y William Allen, y con la participación de Carolina Esquivel en el país, este experimento con 15.000 presas artificiales muestra que no hay una táctica universal de defensa. Esta investigación, fruto de la colaboración internacional, aporta una nueva comprensión de la evolución del color en la naturaleza, superando incluso retos como la pandemia y las barreras personales.
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