G7 endurece su postura sobre China al eliminar referencia a ‘una sola China’ por Taiwán

By Ryan
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Ministros del G7 anuncian su nueva postura sobre China y Taiwán

El G7 su postura sobre China y Taiwán al eliminar la referencia a “una sola China” y alertar sobre las acciones coercitivas y nucleares de Pekín.

Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 emitieron una declaración conjunta en la que adoptan una postura más firme frente a China, al eliminar la tradicional referencia a la política de “una sola China” en el apartado referido a Taiwán. Este cambio en la forma en que el G7 define su postura sobre China refleja una mayor preocupación por las acciones consideradas coercitivas de Pekín hacia la isla y un alineamiento más estrecho con las posiciones impulsadas por Japón y Estados Unidos. Para los gobiernos firmantes, la estabilidad en el estrecho de Taiwán se ha convertido en un eje central de la seguridad en el Indo-Pacífico y de la agenda diplomática global.

Condena a la coerción y respaldo político a Taiwán

En su mensaje, el G7 condena expresamente cualquier forma de coerción o intimidación contra Taiwán, subrayando la necesidad de preservar la paz y la estabilidad en la región del Indo-Pacífico. La omisión de la referencia clásica a “una sola China” supone un giro simbólico relevante respecto del lenguaje utilizado en anteriores comunicados, tradicionalmente más cuidadosos para evitar fricciones abiertas con Pekín.

El texto reafirma el interés de las principales democracias industrializadas en apoyar a Taiwán frente a presiones militares, diplomáticas y económicas. Aunque no se detallan medidas concretas, la declaración busca enviar una señal política de respaldo a las autoridades taiwanesas y de advertencia frente a cualquier escalada que altere el statu quo en el estrecho. Este énfasis se enmarca en el creciente debate internacional sobre la seguridad de las rutas marítimas y la protección de las cadenas de suministro tecnológicas que pasan por la isla.

Desarrollo nuclear y actividades marítimas de China bajo escrutinio

La declaración también expresa preocupación por el rápido desarrollo del arsenal nuclear chino, al considerarlo un factor que aumenta la incertidumbre estratégica a nivel global. Los ministros del G7 advierten que la expansión y modernización de las capacidades nucleares de Pekín se realiza sin suficiente transparencia y con escasos mecanismos de confianza mutua. Esta dinámica es vista como un desafío adicional a los esfuerzos de control de armamentos y estabilidad estratégica.

En materia marítima, el G7 cuestiona las actividades chinas en zonas disputadas, que describe como generadoras de inestabilidad regional. En particular, se mencionan los incidentes en áreas donde confluyen reclamos territoriales y de soberanía que involucran a varios países del Indo-Pacífico. Según el comunicado, estas acciones socavan el orden internacional basado en reglas y amenazan los derechos soberanos y la libre circulación en el mar, principios que los miembros del G7 dicen defender.

Críticas a las políticas de mercado y al modelo económico de Pekín

Además del plano de seguridad, la declaración conjunta incorpora críticas a determinadas políticas de mercado de China. Los ministros señalan que algunas prácticas económicas y comerciales impulsadas por Pekín distorsionan la competencia y afectan el funcionamiento del orden económico internacional. Entre las preocupaciones figuran los subsidios estatales, la falta de reciprocidad en el acceso a mercados y las presiones sobre empresas extranjeras que operan en territorio chino.

Para el G7, estas dinámicas contribuyen a una rivalidad estratégica más amplia, en la que se entrecruzan disputas comerciales, tecnológicas y de seguridad. La reafirmación de un “sistema internacional basado en reglas” es presentada como respuesta a lo que los países del grupo perciben como desafíos a la arquitectura económica y jurídica vigente. En este contexto, la nueva postura sobre China y sobre su modelo de desarrollo se ha vuelto un eje de coordinación clave entre las principales economías industrializadas.

Impacto en la diplomacia global y en la relación con Pekín

La decisión del G7 de endurecer su postura sobre China y eliminar la mención a “una sola China” en el contexto de Taiwán marca un punto de inflexión en la diplomacia de sus miembros. Este giro podría tensar aún más la relación con Pekín, que considera la cuestión taiwanesa como un asunto interno y rechaza cualquier forma de respaldo internacional a las autoridades de la isla.

Al mismo tiempo, el cambio refleja el intento del G7 por responder a las tensiones crecientes en el Indo-Pacífico y por articular una posición común frente a las prácticas que califica de coercitivas. A futuro, esta línea más directa y menos conciliadora podría traducirse en nuevas medidas políticas, económicas o de coordinación en materia de seguridad, con repercusiones en la arquitectura de poder global y en la relación entre las potencias occidentales y China.


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