Alianza simbólica de Ana Virginia Calzada con comunicadoras denunciadas se vuelve el eje de su nuevo ataque al gobierno

La alianza simbólica entre Ana Virginia Calzada y las comunicadoras denunciadas por supuestas amenazas de muerte contra el presidente se ha convertido en el eje central de la nueva ofensiva de campaña de la candidata presidencial del Partido Centro Democrático y Social. Más que un simple respaldo, la escena en la que aparece sentada junto a ellas reencuadra su discurso anterior y coloca en primer plano la idea de que en Costa Rica se vive un “infierno” de abuso de poder y persecución política.
En este nuevo video, Calzada ya no solo describe un país atrapado en la violencia y el narcotráfico, sino que presenta a estas tres mujeres como rostro concreto de ese “infierno”, ubicándolas como víctimas de un aparato estatal que, según denuncia, estaría cruzando líneas peligrosas.
“Estas tres personas están viviendo un infierno de abuso de poder”
El momento clave del mensaje llega cuando la candidata mira a cámara y afirma que hace cuatro años “este país decidió saltar al vacío y caímos en un infierno todos”, enlazando el resultado de las elecciones pasadas con la situación actual. A partir de ahí, va hilando una lista de áreas en crisis: la inseguridad, las muertes, el sicariato, la salud y el agro.
Es entonces cuando introduce a las comunicadoras a su lado y asegura que “estas tres personas, comunicadoras, están viviendo un infierno lleno de abuso de poder y persecución política”. Con esa frase, la Calzada alianza con ellas deja de ser un gesto aislado y pasa a ser un símbolo: la candidata se coloca explícitamente del lado de quienes se sienten criminalizadas por opinar o por incomodar al gobierno.
El mensaje se remata con una advertencia sobre lo que podría venir: “¿Qué sigue ahora? Presos políticos, la pérdida de nuestras libertades y nuestro país”, elevando el tono de alarma institucional.
El voto como única “arma” y la consigna “los buenos somos más”
Tras describir el escenario de “infierno” y persecución, Calzada gira hacia un llamado directo a la acción electoral. Afirma que la “única arma” que han tenido los costarricenses para cambiar las cosas es la cédula de identidad y exhorta: “salgan a votar, los buenos somos más”.
Con esto busca transformar el malestar y el temor en movilización política, presentando el voto como la herramienta para frenar el presunto abuso de poder. La presencia de las comunicadoras denunciadas da un rostro concreto a esa convocatoria, reforzando la idea de que no se trata solo de estadísticas o percepciones, sino de historias personales.
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El nuevo video: de “narco infierno” a promesa de gobernar desde el territorio
El segundo gran bloque del mensaje es el propio video de campaña que antecede a la escena conjunta. En él, Ana Virginia Calzada retoma la línea de comunicación del primer spot, en el que se hablaba de un país convertido en “infierno”, pero ahora con un énfasis mayor en la responsabilidad política de lo ocurrido.
El guion subraya que “muchos costarricenses saltaron al vacío” y que el país entero “cayó en un narco infierno”, atribuyendo la situación a quienes “no quieren soltar la pepa”, es decir, a grupos de poder que se habrían beneficiado del rumbo actual. El llamado es a “detener este infierno”.
En contraste con lo que describe como un gobierno que ha ejercido el poder “desde Monterrey o Zapote”, Calzada promete que, de llegar a la Presidencia, la Presidencia y el Consejo de Gobierno saldrán del escritorio y gobernarán desde el territorio, tomando decisiones “desde las comunidades y con las comunidades”.
Menciona que se empezaría por las zonas más golpeadas por la inseguridad y la exclusión: Limón, Puntarenas, Zona Norte y Zona Sur, donde, según afirma, “hoy el Estado no manda” y donde se propone restablecer el orden y devolver la seguridad, bajo la consigna de que “los buenos somos más”.
Contexto: de la “alma al diablo” al eje de la persecución política
Este nuevo material se construye sobre la base del primer video polémico del Partido Centro Democrático y Social, en el que se presentaba a Costa Rica como un “infierno” y se sugería que continuar con el actual proyecto político era “venderle el alma al diablo”. Aquel mensaje provocó una respuesta inmediata desde el oficialismo, especialmente de la diputada Pilar Cisneros, quien respondió con ataques personales y centró la discusión en el tema de las pensiones de lujo de Calzada.
En ese contexto, la Calzada alianza con las comunicadoras denunciadas funciona como una especie de contraataque simbólico: la candidata no solo mantiene el tono de denuncia, sino que amplía el marco desde la violencia y el narcotráfico hacia la posible erosión de libertades y el avance de prácticas persecutorias.
Calzada sostiene que su intención es visibilizar el miedo y la inseguridad que viven muchas personas, critica la normalización de la violencia y niega ser una pensionada de lujo, insistiendo en que ha cotizado durante décadas y continúa aportando al sistema. Además, cuestiona al gobierno por su gestión en seguridad, seguridad social y régimen de pensiones, y pide que el debate se centre en propuestas y resultados y no en ataques personales.
Una campaña cada vez más marcada por la confrontación
El nuevo video y la escena conjunta con las comunicadoras denunciadas profundizan una campaña ya marcada por la confrontación directa entre el oficialismo y sectores de oposición. El relato del “infierno”, del “narco infierno” y de un país al borde de tener presos políticos eleva la temperatura política y desplaza el foco desde los detalles de política pública hacia una lucha por el sentido del país.
En el centro de esa disputa, la alianza simbólica de Ana Virginia Calzada con las comunicadoras denunciadas aparece como un nuevo capítulo de una campaña donde los gestos, las imágenes y las acusaciones cruzadas pesan tanto como los programas de gobierno.
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