Lo que significa que Laura sea ministra y presidenta electa al mismo tiempo
En un movimiento político inédito en la historia reciente de Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves anunció el
nombramiento de Laura Fernández Delgado como presidenta electa y, al mismo tiempo, como nueva ministra de la
Presidencia. El anuncio se realizó en Casa Presidencial, donde el mandatario destacó que esta decisión busca garantizar
una transición “sin baches, sin costuras y sin huecos” de aquí al 8 de mayo de 2026. En la práctica, Fernández asume la
coordinación del gabinete mientras se prepara para recibir el mando del país, algo que el propio Chaves calificó como
“la mejor muestra” del compromiso de trabajar juntos.
El presidente subrayó que Laura ya había ejercido el cargo con un desempeño “óptimo y espectacular” y que goza de su
absoluta confianza, así como de la mayoría del electorado que la eligió. Entre bromas, le colocó un pin que decía
“ministro” y afirmó que con este paso ella no llegará “fría” al 8 de mayo, sino “calentando” desde ahora el puesto que
él ocupa. Para el oficialismo, el movimiento es una señal de continuidad ordenada; para una parte de la oposición, será
un nuevo punto de debate, aunque hasta ahora sus críticas han carecido de propuestas claras alternativas para el relevo.
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Una presidenta electa que vuelve a Casa Presidencial como ministra
En su intervención, la propia Laura Fernández recalcó que para ella es un día de “inmensa alegría”, pues regresa a
Casa Presidencial como presidenta electa y, simultáneamente, como ministra de la Presidencia. Recordó que ya hizo
equipo con Rodrigo Chaves como jefa de gabinete, ministra de la Presidencia y ministra de Planificación Nacional y
Política Económica, y que su deseo genuino es “servir al pueblo de Costa Rica con toda mi capacidad, con toda mi
energía y con profundo amor, agarradísima de la mano de Dios”.
Fernández aseguró que más allá de cualquier ego o vanidad, lo que quiere es ponerse a trabajar “de manera inmediata”
en el proceso de transición. Subrayó que no descansará hasta que el país alcance el sitio en la historia que merece
ocupar, y que se incorporará “codo con codo” con los jerarcas del gabinete para empujar proyectos y evitar atrasos al
inicio de su mandato. El gesto de aceptar el cargo, dijo, es también una forma de garantizar que no haya impedimentos
para “el ejercicio de servir a la patria” a partir del 8 de mayo.
Presidenta electa y coordinación del gabinete: un puente inédito de poder
El hecho de que la presidenta electa asuma desde ya la coordinación del gabinete crea un puente de poder pocas veces
visto en la política costarricense. Chaves destacó que es la primera vez que alguien ostenta al mismo tiempo el cargo
de ministra de la Presidencia y condición de mandataria electa, lo cual, en su criterio, beneficia directamente al
pueblo al evitar vacíos de gestión. Incluso le aconsejó a Laura tomarse unas vacaciones tras la campaña, aunque recalcó
que entrará “calentando” al puesto, no desde cero.
Fernández, por su parte, reiteró que seguirá trabajando al lado del presidente hasta el último segundo de su mandato,
tal como lo prometió en abril de 2022 cuando se entrevistó por primera vez para el cargo. Agradeció que se le abrieran
de nuevo las puertas del gabinete y sostuvo que su servicio será, como siempre, con honor y lealtad al pueblo de Costa
Rica. El intercambio final, cuando Chaves le ofrece un futuro pin de “presidente” para después del 8 de mayo, simboliza
la continuidad del proyecto político y marca el tono de una transición colaborativa, pese a los “chimados” que,
según el propio mandatario, reaccionan con enojo en redes sociales.
Transición sin sobresaltos y desafíos para la oposición
Con este nombramiento, el gobierno refuerza la narrativa de una transición ordenada y sin sobresaltos administrativos.
Al tener a la presidenta electa dentro del gabinete, se reduce el riesgo de frenos burocráticos y se acelera la
revisión de programas en ejecución, algo que puede traducirse en continuidad de proyectos clave desde el primer día
del nuevo mandato. Para la ciudadanía, el mensaje es que no habrá un “apagón” entre una administración y otra, sino un
traslape coordinado.
El movimiento también plantea un reto para la oposición, que deberá decidir si se limita a criticar la cercanía entre
Chaves y Fernández o si propone alternativas concretas para la gobernabilidad en la Asamblea Legislativa. Hasta ahora,
muchos de los cuestionamientos han girado en torno a la supuesta concentración de poder, pero sin ofrecer rutas claras
para mejorar la coordinación entre poderes ni para evitar los bloqueos que han frenado reformas importantes en los
últimos años.
STAY TV seguirá dando seguimiento a la transición, al rol de Laura Fernández como ministra y presidenta electa y a las
reacciones políticas que genere este esquema inédito de cohabitación entre el actual y el próximo gobierno.

