La nueva jugada de Amazon en el terreno tecnológico sacude al mercado global: la compañía anunció un plan de inversión
cercano a 200 mil millones de dólares para expandir su infraestructura, herramientas y servicios vinculados a la
inteligencia artificial. El objetivo es claro: fortalecer su oferta en la nube, incrementar la capacidad de cómputo y
acelerar el desarrollo e implementación de soluciones basadas en IA para clientes de todo el mundo. En un contexto
donde la inteligencia artificial se ha convertido en el corazón de la transformación digital, este movimiento consolida
aún más el peso de Amazon Web Services (AWS) frente a sus competidores.
La empresa, ya líder en comercio electrónico y servicios en la nube, busca afianzar su posición en un mercado cada vez
más competitivo, donde gigantes tecnológicos compiten por dominar la infraestructura y las plataformas de IA. La
estrategia responde a la creciente demanda global de tecnologías que optimicen procesos, mejoren la experiencia de
usuario y habiliten innovaciones en sectores como salud, finanzas, logística, educación y entretenimiento. Para países
como Costa Rica, la decisión abre una ventana de nuevas herramientas, pero también profundiza el debate sobre la
concentración de poder tecnológico en manos de pocos actores como Amazon.
Amazon y su mega inversión para reforzar la nube y la inteligencia artificial
El plan de Amazon contempla una expansión masiva de centros de datos y mejoras en la infraestructura tecnológica
necesaria para soportar aplicaciones de IA a gran escala. Esto implica más capacidad de procesamiento, almacenamiento y
redes de alta velocidad, pensadas para entrenar y ejecutar modelos cada vez más complejos. Además, la compañía
desarrollará nuevas herramientas y servicios orientados a que empresas y desarrolladores integren la inteligencia
artificial en sus productos y operaciones sin necesidad de construir toda la base tecnológica desde cero.
Este impulso permitirá ofrecer soluciones más accesibles y eficientes para distintos sectores: desde sistemas de apoyo
clínico en salud, hasta modelos de riesgo en banca, pasando por automatización en comercio minorista y análisis
predictivo en cadenas de suministro. En la práctica, Amazon busca convertirse en la “plataforma de plataformas” de IA,
un proveedor al que otras empresas se conectan para desplegar sus propias soluciones. Esa centralidad trae beneficios en
velocidad e interoperabilidad, pero también alimenta las preocupaciones sobre dependencia y concentración de mercado.
Amazon, mercado y regulación: ¿quién controla el futuro de la IA?
El anuncio de Amazon provocó una reacción inmediata en los mercados financieros, con un incremento en el valor de sus
acciones y renovado interés de inversionistas en el sector tecnológico. Sin embargo, también reavivó las discusiones en
torno al poder de las grandes tecnológicas en el desarrollo de la inteligencia artificial. Expertos y reguladores se
preguntan hasta qué punto estas inversiones masivas pueden limitar la competencia, condicionar la innovación y crear
barreras de entrada casi insalvables para actores más pequeños.
Además, emergen interrogantes sobre privacidad, uso ético de datos y equidad en el acceso a tecnologías avanzadas.
Mientras Amazon y otros gigantes impulsan ecosistemas cerrados con servicios cada vez más integrados, crece la presión
política y social para establecer reglas claras que eviten abusos de posición dominante. En América Latina, donde los
marcos regulatorios suelen ir un paso atrás, el desafío será aprovechar estas oportunidades sin quedar totalmente
subordinados a las decisiones de corporaciones con sede a miles de kilómetros.
Lo que significa esta apuesta de Amazon para Costa Rica y la región
Aunque la inversión anunciada por Amazon tiene un alcance global, su impacto indirecto puede sentirse en Costa Rica y
el resto de América Latina a través de una oferta más robusta de servicios en la nube e inteligencia artificial. Para
empresas costarricenses, la mejora en infraestructura y herramientas puede facilitar proyectos de digitalización en
turismo, agricultura, manufactura y finanzas, entre otros. También crea oportunidades para startups y pymes tecnológicas
que quieran construir soluciones sobre la infraestructura de AWS.
No obstante, para capitalizar estos beneficios, el país debe fortalecer su ecosistema tecnológico con políticas públicas
coherentes: formación en habilidades digitales, incentivos a la innovación, conectividad de calidad y marcos de
protección de datos sólidos. Si Costa Rica se apoya inteligentemente en plataformas como las de Amazon, puede acelerar
su transición hacia una economía del conocimiento, siempre que combine esa apertura con desarrollo de capacidades
locales y no dependa exclusivamente de proveedores externos para decisiones estratégicas.
En síntesis, la inversión histórica de Amazon en inteligencia artificial marca un nuevo capítulo en la competencia por
liderar el futuro digital. Para Costa Rica y la región, el reto será leer bien este movimiento: aprovechar las nuevas
herramientas disponibles, sin perder de vista la necesidad de regulación, soberanía tecnológica y construcción de talento
propio. La forma en que se equilibren estos factores definirá quién realmente gana con esta carrera global por la IA.

