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La matrícula por aula en el sistema público cambiará a partir del curso lectivo 2026, luego de que el Ministerio de Educación Pública (MEP) anunciara una reducción del número de estudiantes por grupo en preescolar, primaria y secundaria. Para el Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional (UNA), la decisión es coherente con el contexto demográfico y abre una ventana poco frecuente para fortalecer la calidad del proceso formativo.
La medida, comunicada por el ministro Leonardo Sánchez Hernández a pocos días del inicio del curso lectivo —previsto para el 23 de febrero—, establece nuevos topes: preescolar pasará de 25 a 18 estudiantes; primaria, de 35 a 25; y secundaria, de hasta 40 a 25 por sección. Según el CIDE, el ajuste se conecta con una baja sostenida en la natalidad y el consecuente impacto en la cantidad de estudiantes matriculados.
Matrícula y demografía: una lectura distinta del cambio
Para el director de la División de Educación Rural del CIDE, Kenneth Cubillo Jiménez, el ajuste responde a la realidad demográfica del país y debió abordarse desde hace años. A su juicio, la disminución de nacimientos —que reduce el volumen de estudiantes— no debería interpretarse únicamente como un problema asociado a cierres de centros educativos o recortes, sino como una oportunidad para avanzar hacia procesos pedagógicos más cercanos y personalizados.
La premisa, desde el punto de vista educativo, es simple: con menos estudiantes por sección se amplían las posibilidades de seguimiento individual, detección temprana de rezagos, retroalimentación más frecuente y una gestión de aula más ordenada. En la práctica, esto puede traducirse en más tiempo por estudiante, mayor conocimiento del contexto familiar y una evaluación formativa con mejores insumos.
El CIDE respalda la reducción y pide una agenda complementaria
Desde la vicedecanatura del CIDE, la decana Susana Jiménez Sánchez respaldó la medida y recordó que el personal docente ha trabajado por años con grupos numerosos, lo cual limita la atención individual. Según el planteamiento académico, reducir la cantidad de estudiantes por sección facilita el acompañamiento del aprendizaje y mejora la convivencia escolar al permitir una relación más cercana entre docentes y estudiantes.
Matrícula y estándares internacionales: dónde se ubica Costa Rica
Cubillo indicó que los nuevos rangos dialogan con referencias internacionales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reporta un promedio de 21 estudiantes por clase en primaria y 23 en secundaria inferior en países miembros. Bajo esa referencia, el tope de 25 estudiantes en primaria y secundaria se acerca a estándares comparables, mientras que el ajuste de preescolar (18) se alinea con rangos citados en literatura pedagógica para una atención más cercana.
Lo que falta para que el cambio se refleje en aprendizajes
Las autoridades académicas del CIDE advirtieron que la reducción de estudiantes por grupo, por sí sola, no garantiza resultados inmediatos. Para que el país capitalice la coyuntura, plantean una agenda complementaria que incluya fortalecimiento de la formación docente, revisión curricular alineada con desafíos actuales, mejoras de infraestructura y equipamiento, así como apoyo interdisciplinario dentro de los centros educativos.
En otras palabras, la reducción de tamaño de grupos crea condiciones más favorables para enseñar y aprender, pero el impacto dependerá de cómo se use ese “espacio” ganado: más atención individual, mejores estrategias de evaluación, reforzamiento en lectoescritura y matemática, acompañamiento socioemocional y acciones específicas para atender diversidad de ritmos y contextos.
Un debate que reabre preguntas sobre inversión por estudiante
El ajuste anunciado por el MEP también coloca en el debate público la inversión por estudiante y la forma en que el sistema se reorganiza ante la caída de la matrícula. Para el CIDE, la coyuntura no debería leerse como una crisis, sino como la posibilidad de transitar hacia un modelo centrado en la persona y en la calidad del proceso formativo, especialmente si se acompaña de decisiones técnicas y planificación.
“Menos estudiantes por grupo abre la posibilidad de avanzar hacia procesos más personalizados”, sostuvo Cubillo, quien concluyó que el país requiere acuerdos y continuidad para convertir el cambio demográfico en una palanca de mejora educativa.
Fuente: UNA Comunica (BP.OC. 50-2026, 17-02-2026) / CIDE-UNA / MEP / OCDE.
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