La caída de la economía laboral activa en Costa Rica comenzó a reflejarse con fuerza en las finanzas públicas y en el sistema de pensiones, según advierten analistas y autoridades. La reducción de la población económicamente activa limita la capacidad del Estado para recaudar impuestos y contribuciones, elementos clave para sostener el gasto público y los regímenes de jubilación. Si esta tendencia se mantiene, podría comprometer la estabilidad fiscal del país en el mediano y largo plazo.
Menos fuerza laboral, más presión sobre la economía fiscal
La disminución de la fuerza laboral tiene un efecto directo sobre la economía fiscal del país, al reducir la base de cotizantes y contribuyentes. Menos trabajadores formales significan menos ingresos por impuestos sobre la renta, cargas sociales y otras contribuciones que financian tanto el presupuesto estatal como los sistemas de seguridad social.
Este escenario incrementa la presión sobre las cuentas públicas, ya que el envejecimiento poblacional hace crecer el número de beneficiarios de pensiones y servicios sociales, mientras la base que los financia se estrecha. Sin ajustes oportunos, el desequilibrio entre ingresos y gasto podría traducirse en mayores déficits, endeudamiento y tensiones adicionales sobre la economía nacional.
Impacto en el sistema de pensiones y posibles reformas
Funcionarios y administradores de fondos previsionales han advertido que la caída de cotizantes agrava el desbalance financiero de los regímenes, aumentando el riesgo de que, en el futuro, no puedan cumplir con todos sus compromisos. Esta situación obliga a poner sobre la mesa eventuales reformas que protejan la sostenibilidad del sistema sin desatender la protección social.
Entre las medidas que se analizan figuran el aumento en las tasas de contribución, el incremento gradual de la edad de jubilación o la revisión de los niveles de beneficios. Cada uno de estos ajustes tiene impacto directo en la economía de trabajadores y pensionados, por lo que cualquier cambio requerirá un amplio debate técnico y político, así como mecanismos de transición que protejan a los grupos más vulnerables.
Factores demográficos y de mercado que afectan la economía laboral
Los expertos señalan que detrás de esta presión sobre la economía laboral confluyen varios factores estructurales. El envejecimiento de la población, producto de mayores expectativas de vida y menor natalidad, reduce el peso relativo de los grupos en edad de trabajar. A esto se suman la emigración de jóvenes que buscan oportunidades en el extranjero y el aumento de la informalidad, que deja a muchos trabajadores fuera de los esquemas formales de cotización.
Cambios en la organización del trabajo, automatización y brechas de habilidades también influyen en la caída de la participación laboral formal. Esta combinación de elementos plantea un reto complejo para la economía costarricense, que depende de una base amplia de trabajadores activos para sostener el crecimiento, financiar servicios públicos y mantener la estabilidad fiscal.
Revisión de proyecciones y decisiones clave para la economía futura
Ante este panorama, las autoridades han iniciado una revisión detallada de las proyecciones fiscales para dimensionar el impacto real de la caída en la fuerza laboral sobre la economía pública. En los próximos meses, se espera la presentación de propuestas concretas que aborden tanto la sostenibilidad de las pensiones como la necesidad de ampliar y formalizar la base de contribuyentes.
El debate sobre reformas al sistema previsional y a las finanzas públicas será determinante para preservar el equilibrio económico y social del país en los años venideros. La forma en que Costa Rica responda a este desafío —impulsando más empleo formal, revisando parámetros de los regímenes y fortaleciendo la productividad— definirá en buena medida la salud de su economía y la calidad de la protección social para las futuras generaciones.
Con información para STAY TV: https://www.staytv.com

