Turismo y economía local en alerta por llegada masiva de sargazo al Caribe Norte; UNA reporta capas de hasta un metro de altura.
El Caribe Norte de Costa Rica enfrenta un desafío ambiental y económico significativo tras confirmarse el arribo masivo de sargazo a sus costas, una situación que impacta directamente al sector turismo y a las comunidades pesqueras de la región. Según un reporte emitido por la Universidad Nacional (UNA), a mediados de febrero se observó una llegada de estas algas en cantidades muy superiores a lo normal, generando acumulaciones de material que alcanzaron hasta un metro de altura en las playas. El fenómeno, que se extendió por cerca de cinco días antes de detenerse y luego reanudarse, abarca una extensa zona desde la frontera con Nicaragua hasta la desembocadura del río Colorado, y desde el aeropuerto de Tortuguero hasta la milla 14.
Lilliana Piedra Castro, bióloga de la UNA, explicó que los cambios en las corrientes marinas y el aumento en las temperaturas de la superficie del océano han alterado los patrones de movimiento del sargazo, provocando que recale con mayor intensidad en el litoral costarricense. Aunque esta macroalga flotante cumple una función ecológica vital en alta mar al servir de refugio para tortugas y peces, su concentración excesiva en la costa se convierte en un problema grave. La descomposición de la materia orgánica genera olores desagradables y libera gases que pueden resultar tóxicos, lo que aleja a los visitantes y afecta la imagen del destino justo en momentos clave para la reactivación económica.
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Impacto dual: de refugio marino a amenaza para el turismo y la salud
La experta detalló que el sargazo presenta una dualidad de impactos. Mientras flota en el océano abierto, contribuye a la biodiversidad; sin embargo, al llegar a la orilla, sus efectos se tornan negativos. En el ámbito social y económico, la presencia de grandes masas de algas en descomposición libera sulfuro, un gas irritante que puede provocar reacciones alérgicas y representar un riesgo para la salud pública de los habitantes y turistas. Esto vuelve a las playas menos atractivas, golpeando severamente al turismo y a los comercios locales que dependen de la visitación para su sustento.
Además de las consecuencias visuales y olfativas, el fenómeno tiene repercusiones directas en la operatividad de las actividades costeras. Las densas capas de sargazo limitan la navegación de botes y afectan la pesquería artesanal, ya que el material vegetal se enreda en los motores fuera de borda, causando daños mecánicos y pérdidas económicas para los pescadores. En el ecosistema marino cercano a la costa, el bloqueo de la luz solar por el exceso de algas perjudica los pastos marinos y los arrecifes de coral, reduciendo la fotosíntesis y alterando el equilibrio ambiental de la zona.
Monitoreo científico en el Área de Conservación Tortuguero
La Universidad Nacional destacó la labor de seguimiento que se ha realizado en conjunto con los funcionarios del Área de Conservación Tortuguero (ACTo). El equipo responsable del monitoreo ecológico ha sido fundamental para efectuar la medición y evaluación del área afectada por esta arribada masiva. Estos datos son cruciales para entender la magnitud del evento y planificar posibles estrategias de mitigación que permitan proteger los recursos naturales y las actividades productivas de la región.
Desafíos regionales compartidos
El reporte de la UNA subraya que este no es un problema aislado de Costa Rica, sino que los impactos del sargazo se han extendido a varias regiones de Centroamérica y México, generando desafíos compartidos para toda la cuenca del Caribe. La gestión de estas crisis ambientales requiere de una vigilancia constante, ya que la variabilidad climática sugiere que estos eventos podrían volverse más frecuentes, obligando al sector turismo y a las autoridades a buscar mecanismos de adaptación para proteger la economía local y la salud de los ecosistemas.
Con información para STAY TV: STAY TV

