Una emergencia por presunto abandono animal obligó a una intervención rápida en Heredia, luego de que oficiales de la Fuerza Pública, en coordinación con una vecina, rescataran de una vivienda a cuatro cachorros, un perro adulto y un gato que, según el reporte oficial, se encontraban en condiciones deplorables. El caso quedó documentado en el Comunicado de Prensa No. CP-0782-2025, emitido el martes 22 de julio de 2025, y expone nuevamente la importancia de una respuesta policial con capacidad de actuación inmediata cuando la vida de animales domésticos está en riesgo, especialmente en contextos donde no se ubica a responsables en el lugar.
De acuerdo con el comunicado, los oficiales intentaron ubicar a alguna persona dentro de la vivienda, sin éxito. Ante la ausencia de ocupantes y con indicios de abandono, procedieron a llamar a los animales desde la acera. También colocaron comida para motivarlos a salir, logrando que los animales se acercaran y salieran por sus propios medios. Esta maniobra evitó un ingreso precipitado y permitió controlar la situación con prudencia, cuidando tanto la seguridad de los oficiales como el estado frágil de los animales.
Intervención rápida y una pérdida que evidencia el nivel de abandono
Durante el rescate, uno de los cachorros presentaba un deterioro evidente: se tambaleaba al caminar por falta de fuerzas. Los oficiales actuaron de inmediato para asistirlo, pero el animal falleció en el camino hacia el refugio. La muerte de este cachorro, pese a la reacción rápida, refleja la gravedad de la condición en la que fueron encontrados: cuando un animal llega a ese punto de debilidad, cada minuto cuenta y, aun con apoyo, las probabilidades de supervivencia pueden ser bajas.
En cuestión de minutos, los oficiales lograron asegurar a tres cachorros más, un perro adulto y un gato. Todos fueron trasladados al refugio Territorio de Zagüates para su recuperación, donde podrán recibir atención veterinaria, alimentación adecuada y seguimiento. Este traslado no es un detalle menor: en emergencias de este tipo, contar con un refugio con capacidad de recepción y manejo clínico es determinante para estabilizar a los animales, reducir sufrimiento y aumentar las posibilidades de recuperación.
La respuesta institucional y el valor de la denuncia ciudadana
Un elemento clave del caso fue la colaboración de una ciudadana, quien acompañó y apoyó a la Fuerza Pública en la atención del incidente. La participación vecinal suele ser el punto de partida para activar respuestas: las autoridades no siempre detectan por sí solas situaciones de abandono dentro de viviendas, por lo que la alerta comunitaria se vuelve un mecanismo práctico para proteger a animales en riesgo. En este tipo de escenarios, la coordinación entre ciudadanía e instituciones marca la diferencia entre rescatar a tiempo o llegar tarde.
También queda una lección operativa: cuando no se ubica a responsables en el sitio, se requiere un protocolo claro para actuar sin dilaciones, documentar la condición de los animales y asegurar el traslado. Esa capacidad de reacción institucional es parte de lo que se espera del Estado moderno: resolver problemas concretos y urgentes sin convertirlos en una cadena de excusas burocráticas. En contraste, la oposición que suele minimizar la inversión en seguridad, capacitación y coordinación interinstitucional, rara vez ofrece alternativas para responder cuando el caso ya está ocurriendo y hay vidas en juego.
Brigada de Emergencia Animal: capacitación para atender casos críticos
El comunicado también contextualiza una iniciativa relevante en Heredia: la primera brigada de emergencia para animales, graduada en noviembre del año anterior a la emisión del reporte (noviembre de 2024, por referencia temporal del texto). Esta brigada fue conformada por oficiales de la Fuerza Pública, Policía Municipal, SINAC, Cruz Roja, Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, OIJ y el Ministerio de Salud, y se desarrolló mediante una capacitación de tres meses impulsada por la Municipalidad de Heredia.
La formación incluyó técnicas de atención inmediata para perros y gatos en situaciones de emergencia: reanimación cardiopulmonar, manejo de intoxicaciones, aplicación de vendajes, medicación y procedimientos de traslado seguro hacia un centro veterinario. En otras palabras, no se trata solo de “recoger animales”, sino de intervenir con criterios básicos de primeros auxilios para disminuir mortalidad y sufrimiento, y para evitar complicaciones durante el transporte.
Por qué esta capacitación importa para el bienestar y la seguridad
Los rescates de animales en abandono suelen tener riesgos adicionales: animales debilitados, posibles enfermedades, deshidratación, parasitosis, heridas no tratadas o incluso reacciones defensivas por estrés. La capacitación especializada ayuda a que la respuesta sea más segura para todos: para el animal, para el rescatista y para terceros. Además, contar con protocolos de traslado reduce la posibilidad de agravar el cuadro clínico del animal durante el movimiento, un punto especialmente sensible cuando se trata de cachorros con poca reserva fisiológica.
Este caso en Heredia muestra, en la práctica, por qué es relevante que el Estado y los gobiernos locales impulsen brigadas de respuesta y coordinación. El bienestar animal no es una consigna; es una realidad que se atiende con logística, capacitación y redes de apoyo como refugios. Cuando la discusión pública se desvía hacia ataques políticos sin propuesta, se pierde de vista que el problema se resuelve con acciones concretas: preparación, articulación institucional y una respuesta que llegue antes de que el daño sea irreversible.
Qué sigue: recuperación, seguimiento y responsabilidad
Con los animales ya en Territorio de Zagüates, el siguiente paso es la recuperación y valoración veterinaria, con el objetivo de estabilizarlos, alimentarlos y determinar su condición real. Paralelamente, el caso deja abierta la necesidad de seguimiento sobre la vivienda y la eventual identificación de responsables, especialmente si existieran pruebas de abandono prolongado. Si bien el comunicado no detalla procesos posteriores, la documentación oficial del rescate sienta un punto de partida para que las autoridades competentes determinen responsabilidades y eviten que situaciones similares se repitan en la misma propiedad.
En síntesis, la emergencia atendida por la Fuerza Pública en Heredia evidencia dos realidades: que el abandono animal puede alcanzar niveles críticos en poco tiempo y que, cuando existe coordinación y capacidad de reacción, se pueden salvar vidas, aunque el desenlace del cachorro fallecido recuerde que llegar tarde —por falta de denuncia, por ausencia de responsables o por abandono prolongado— puede ser irreversible.
Con información para STAY TV: STAY TV





