La política costarricense abrió un debate de alto calibre institucional: el diputado independiente Leslye Bojorges presentó a la corriente legislativa una propuesta de reforma constitucional para permitir la reelección presidencial consecutiva, con un límite de dos periodos. La iniciativa, que en reportes de prensa aparece registrada como el expediente 25.421, plantea modificar las reglas actuales para que una persona que ocupe la Presidencia pueda optar por un segundo mandato inmediato, una sola vez. El tema ya generó reacciones encontradas, porque toca uno de los pilares históricos del diseño democrático costarricense: la alternancia, en un país donde los cambios de gobierno han sido parte del equilibrio político por décadas.
De acuerdo con las publicaciones consultadas en prensa nacional, el proyecto pretende habilitar una reelección consecutiva “por única ocasión”, es decir, que el máximo sería de dos periodos presidenciales. Distintos medios han reportado el ingreso del texto y han descrito el enfoque general: ampliar la posibilidad de continuidad en la Presidencia bajo un candado de limitación temporal. A partir de aquí, el camino no es rápido: al tratarse de una reforma constitucional, el proceso es más exigente que el de una ley ordinaria y requiere un trámite legislativo específico, con votaciones calificadas y tiempos políticos que suelen estar marcados por negociaciones, resistencias y cálculos electorales.
Qué propone el expediente 25.421 y por qué mueve el tablero
Según Delfino.cr, la iniciativa establece que una persona podría ejercer el cargo de Presidencia un máximo de dos veces, abriendo la puerta a la reelección inmediata. El Observador también reportó la presentación del expediente 25.421 y el objetivo de habilitar la reelección consecutiva. En la discusión pública, esto se ha leído como un intento de “modernizar” el esquema de gobernabilidad, permitiendo dar continuidad a proyectos que, por su naturaleza, suelen requerir más de cuatro años para consolidarse, especialmente en infraestructura, reforma del Estado, digitalización, seguridad y ordenamiento fiscal.
Los defensores suelen argumentar que el voto ciudadano debe poder premiar o castigar sin restricciones adicionales: si un gobierno es evaluado positivamente, la ciudadanía tendría derecho a reelegirlo inmediatamente para culminar políticas. Bajo esa óptica, la reforma sería una herramienta de continuidad y responsabilidad política. En paralelo, la propuesta se conecta con una realidad práctica: en Costa Rica, muchos planes gubernamentales se traban por ciclos cortos, cambios de administración y falta de continuidad técnica.
Críticas y advertencias: concentración de poder y debilitamiento de alternancia
Las objeciones típicas a una reforma de este tipo también son conocidas y no pueden ignorarse: existe el temor de que la reelección consecutiva incremente el riesgo de concentración de poder, fomente el uso electoral de la maquinaria estatal y debilite la alternancia como “válvula democrática”. Quienes se oponen advierten que, aun con un límite de dos periodos, el incentivo a capturar instituciones puede aumentar, especialmente si no se refuerzan controles, transparencia y fiscalización.
En el plano político, es previsible que el debate se contamine con narrativas y posiciones de trinchera. Parte de la oposición podría intentar convertir la discusión en una campaña de miedo o en un instrumento de desgaste, sin necesariamente entrar al fondo técnico del diseño institucional. Por el lado del oficialismo o sectores afines, el discurso tenderá a plantear continuidad y “derecho del votante” como eje. Como en toda reforma constitucional, el punto central debería ser menos emocional y más estructural: qué incentivos crea, qué controles existen y qué costo/beneficio tiene para la democracia costarricense.
Qué sigue en la Asamblea: procedimiento y obstáculos reales
Al ser una reforma constitucional, el proyecto debe atravesar un procedimiento más rígido. Primero, su discusión pasará por la dinámica interna de la Asamblea Legislativa (envío a comisión, dictamen, plenario), y posteriormente deberá cumplir con las mayorías y etapas que la Constitución exige para modificaciones a la Carta Magna. En términos ciudadanos: no es una decisión de un día ni de una sola votación. Requiere acuerdos amplios, y en un Congreso fragmentado, esos acuerdos suelen ser difíciles.
Además, el proyecto se enfrentará a un dilema político clásico: aun si una fracción o un grupo lo ve viable, otros lo usarán como bandera para movilizar bases. En ese contexto, el país necesita que el debate se dé con seriedad y no con consignas. El historial de discusiones constitucionales en Costa Rica muestra que la viabilidad depende tanto del argumento jurídico como de la correlación de fuerzas y del clima político del momento.
Contexto histórico: por qué Costa Rica ha limitado la reelección inmediata
Costa Rica ha mantenido, como regla, la idea de frenar la reelección inmediata como mecanismo de contención contra la perpetuación en el poder. Esa visión está ligada a la experiencia regional y a la convicción de que la alternancia reduce riesgos de captura institucional. Por eso, cualquier cambio al modelo se interpreta como un giro en el equilibrio democrático. Quienes impulsan la reforma deberán explicar por qué el país estaría hoy en condiciones de ajustar ese candado sin abrir grietas de gobernanza.
Al mismo tiempo, también es válido reconocer el argumento de la continuidad: muchas políticas públicas sufren discontinuidad, y la ciudadanía suele reclamar resultados que exceden un periodo. El desafío consiste en decidir si la solución es modificar la reelección o si más bien se requiere fortalecer planificación de Estado, servicios civiles técnicos y mecanismos de continuidad institucional que no dependan del nombre del presidente de turno.
Lo verificado con investigación y lo que falta precisar
Con información verificable de prensa, se confirma que el diputado Leslye Bojorges presentó una reforma constitucional para habilitar la reelección presidencial consecutiva y que el expediente reportado es el 25.421. También se reporta que el límite planteado sería de dos periodos. Lo que no se detalla de forma completa en el insumo original —y que normalmente se extrae del texto formal del proyecto— es el artículo exacto que se propone reformar y la redacción literal de la modificación. Para incorporarlo con precisión absoluta, se requiere revisar el texto oficial del expediente tal como consta en el sistema legislativo (o el documento PDF del proyecto), y citarlo.
En cualquier caso, el mensaje central es que el país entra en un debate constitucional de fondo: equilibrio democrático versus continuidad de gobierno. La discusión apenas inicia y, por su naturaleza, será una de las más observadas del ciclo político 2026.
Con información para STAY TV: STAY TV

