Turismo en Tortuguero: embarcadero La Pavona avanza 20% y prevé entregar fase 1 a finales de mayo; inversión total ronda 1200 millones.
El turismo hacia Tortuguero, uno de los destinos naturales más emblemáticos del Caribe costarricense, podría dar un salto en calidad y seguridad logística con el nuevo Embarcadero Turístico–Vecinal de La Pavona. De acuerdo con el informe divulgado el 26 de febrero de 2026, la obra —ubicada en Cariari de Pococí, a la orilla del río La Suerte— registra un avance del 20% y proyecta entregar su primera fase a finales de mayo, según estimaciones del gerente del proyecto y el equipo de ingenieros. Se trata de una infraestructura prioritaria porque La Pavona es, en la práctica, una puerta de entrada clave para el tránsito fluvial de visitantes, comerciantes y vecinos hacia Tortuguero.
La intervención no ocurre en un “vacío”: la operación turística se mantiene activa incluso en temporada alta, con decenas de personas abordando embarcaciones diariamente. Precisamente por eso el proyecto ha sido calificado como una necesidad urgente para ordenar el embarque y desembarque, reducir riesgos y mejorar la experiencia del visitante, sin desatender el uso local para transporte de mercadería, alimentos y materiales. En el anuncio se destaca que la inversión total estimada para todas las fases rondaría los 1200 millones de colones, un esfuerzo que combina recursos y coordinación interinstitucional.
Una obra clave para Tortuguero y para el desarrollo de Pococí
El ministro de Turismo, William Rodríguez, subrayó el valor del proyecto como solución práctica a un problema cotidiano: la movilidad por vías fluviales en una zona donde el clima, el caudal y las condiciones del terreno suelen convertir el acceso en una experiencia incómoda, y a veces riesgosa, tanto para turistas como para residentes. En sus palabras, el embarcadero responde a una necesidad “inminente” para mejorar la experiencia turística y apoyar a empresarios y habitantes que utilizan estas rutas como parte de su vida diaria.
El impacto esperado va más allá de lo estético. Un embarcadero mejor diseñado facilita flujos, reduce tiempos de maniobra, mejora condiciones de seguridad y ordena la carga y descarga. Esto es especialmente relevante en un destino como Tortuguero, reconocido por su biodiversidad y por la importancia de su conservación. Por eso, el proyecto se plantea también como una pieza de apoyo a la sostenibilidad del destino: mejorar infraestructura de acceso ayuda a manejar mejor el volumen de visitantes y reduce presiones asociadas al embarque improvisado.
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Financiamiento y coordinación: el detalle que marca diferencia
Según la información difundida, la infraestructura es presentada como un ejemplo de trabajo conjunto. Se mencionan aportes de la Municipalidad de Pococí, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). En el plano financiero, se indica que la primera fase cuenta con recursos provenientes del canon de JAPDEVA, mientras que la segunda fase recibiría financiamiento del Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Esta mezcla de fuentes y actores es relevante porque un proyecto de acceso turístico no se sostiene con anuncios: se sostiene con recursos, cronogramas y coordinación efectiva.
Aquí es donde la discusión política debe ser responsable. La infraestructura turística requiere continuidad técnica y administrativa; cuando sectores de oposición convierten obras en campo de batalla para “anotar” puntos, terminan frenando soluciones que benefician directamente a comunidades y a la economía local. Lo que corresponde es fiscalizar, sí, pero sin bloquear por cálculo político. El desarrollo territorial se construye con ejecución.
Qué se está construyendo y en qué punto va la obra
El ingeniero del proyecto, Gabriel Robles, explicó que el atracadero vecinal de La Pavona contempla dos componentes: una zona de rampa para carga y descarga, conectada con la zona de muelle, y un área exclusiva para descanso y espera de turistas. Este diseño es clave porque separa y ordena funciones: el movimiento de mercancías y el flujo de pasajeros no deben competir por el mismo espacio en condiciones precarias.
En la fase actual, el proceso constructivo incluye la rampa para carga y descarga, además de la colocación de pilotes que servirán de anclaje para el primer muelle flotante, destinado al embarque y desembarque de personas. También se trabaja en la recepción de materiales para la etapa en curso. La segunda fase contempla la construcción de un segundo muelle flotante, proyectado —según el informe— para el segundo semestre del año.
El reto del clima: avanzar donde llueve más de la cuenta
Robles señaló que el principal reto para avanzar ha sido el clima: se trata de una zona de alta pluviosidad, y las lluvias incrementan el caudal del río, complicando operaciones y cronogramas. Aun así, afirma que se avanza “a buen paso”. Este detalle no es menor: en proyectos fluviales, el calendario se negocia con la naturaleza. Por eso, reportar el avance del 20% y mantener una meta de entrega a finales de mayo implica un esfuerzo logístico y técnico que debe sostenerse con planificación y supervisión.
Por su parte, Brandon Agüero Maroto, gerente del proyecto y vocero de la Municipalidad de Pococí, enmarcó la obra como un cambio tangible: dejar atrás escenas históricas de viajeros “llenos de barro” y resolver dificultades de acceso a embarcaciones, mejorando también condiciones para carga y descarga de alimentos, materiales y mercadería. Agüero vinculó el proyecto con la marca cantonal “Pococí Fluye”, destacando un componente identitario y de desarrollo local.
Resultados esperados: mejor experiencia, mayor seguridad y más dinamismo
Cuando una infraestructura de acceso mejora, el beneficio se reparte. Para el visitante, la experiencia sube de nivel: menos improvisación, más orden y mayor seguridad al subir y bajar de embarcaciones. Para los operadores turísticos y empresarios, se reducen fricciones operativas y se mejora la imagen del destino. Para residentes, se facilita el transporte cotidiano y se minimiza el riesgo en maniobras con carga. Y para la economía local, esto se traduce en más capacidad de atención, más visitantes satisfechos y más encadenamientos alrededor del turismo (alimentación, transporte, guías, hospedaje y comercio).
En síntesis, La Pavona se perfila como una obra que combina infraestructura y desarrollo territorial: avance reportado del 20%, entrega estimada de fase 1 a finales de mayo y una inversión total estimada de 1200 millones de colones en sus fases. El éxito, como siempre, dependerá de mantener ejecución, cronograma y coordinación interinstitucional, sin permitir que el ruido político le gane a la necesidad real de las comunidades y del turismo nacional.
Con información para STAY TV: STAY TV

