CIEP presentó su informe post-electoral del Panel de Votantes 2025-2026, un estudio longitudinal que siguió la evolución de la intención y la decisión de voto durante cuatro rondas, desde octubre de 2025 hasta febrero de 2026. El reporte ofrece una lectura de tendencias, movimientos del electorado y perfiles de respaldo, con un objetivo central: entender cuándo se tomó la decisión, cómo se movieron los indecisos y qué factores terminaron pesando en el cierre de campaña.
CIEP y el panel 2026: qué midió y cuáles son sus límites
El informe detalla que, tras cuatro rondas, se mantuvieron 878 participantes dentro del panel. Entre octubre de 2025 y febrero de 2026, el estudio perdió 2.125 personas de las 3.003 con las que inició, lo que representa una “mortalidad” del 71%. El propio CIEP advierte que esta pérdida puede interpretarse como un riesgo metodológico y confirma la presencia de sesgos en quienes permanecieron: por ejemplo, más hombres que mujeres y una mayor proporción de personas con educación universitaria que en la población general.
Sin embargo, el equipo plantea que el punto decisivo no es únicamente cuánto se reduce la muestra, sino si las preferencias políticas de quienes se mantuvieron reflejan de manera razonable el comportamiento de la sociedad. En esa línea, el informe concluye que el panel midió razonablemente bien las tendencias antes y después de la elección, al mostrar similitudes con los resultados oficiales, aun con las limitaciones propias de un estudio de este tipo.
Presidencia: indecisos en caída y un cierre de campaña determinante
Uno de los hallazgos más relevantes es la caída sostenida de personas indecisas, que pasan de 55% en octubre a 25,9% en la medición del 28 de enero, según el cuadro de intención y decisión. En paralelo, el panel muestra un crecimiento de la candidatura de Laura Fernández: 25% (octubre), 30% (diciembre), 40% (21 de enero) y 43,8% (28 de enero), antes de registrar 56,1% en el post-electoral. Para Álvaro Ramos, el panel reporta 7% (octubre), 8% (diciembre), 8% (21 de enero), 9,2% (28 de enero) y 24,1% en el post-electoral.
El CIEP además reconoce diferencias frente a cifras oficiales: el panel sobreestimó la victoria de Fernández en 7,5 puntos porcentuales (56% en el panel vs. 49% en cifras oficiales) y subestimó el segundo lugar de Ramos en 9,5 puntos (24% en el panel vs. 34% oficiales), diferencias que califica como “razonables” dada la naturaleza del estudio y la pérdida de participantes.
Diputaciones: el panel y las tendencias del resultado legislativo
En la elección legislativa, el cuadro de intención y decisión post-electoral del panel reporta un “triunfo contundente del oficialismo” y ubica a Pueblo Soberano con 50,8%, seguido por Liberación Nacional con 18,5% y el Frente Amplio con 16,2%. Además, registra apoyos para Coalición Agenda Ciudadana (2,8%) y PUSC (3,0%), entre otros partidos con porcentajes menores.
Más allá del dato numérico, el informe subraya que el panel captó tendencias clave: el repunte del PLN, un mayor respaldo relativo al Frente Amplio en legislativas comparado con presidenciales y un patrón de apoyo a CAC y PUSC. Esta lectura es importante porque ayuda a explicar la gobernabilidad: una cosa es ganar la Presidencia y otra es la correlación de fuerzas en el Congreso, donde se negocian leyes, presupuesto y reformas estructurales.
Los flujos del voto: menos volatilidad y un último giro que importó
El informe resume la campaña como un proceso con menos volatilidad que en elecciones recientes y describe los movimientos del electorado mediante flujos entre rondas. En esa lectura, Fernández aparece como la candidatura que más convirtió indecisos, especialmente entre diciembre de 2025 y enero de 2026, y su ventaja se fortalece porque una mayor proporción de indecisos que terminó eligiendo candidatura se inclinó por ella en distintos tramos de la campaña. Al mismo tiempo, el estudio señala que, aunque Fernández atrajo apoyo desde otras candidaturas, estas no fueron su fuente principal, y que sus pérdidas de respaldo fueron menores o se neutralizaron con nuevos apoyos.
Para la oposición, el reporte indica que las candidaturas opositoras sumaron indecisos, pero en menor proporción que la aspirante oficialista, y sin grandes flujos de pérdida o ganancia entre sí. No obstante, el CIEP destaca un punto crítico: en el último tramo de la campaña, Fernández y Ramos igualaron en capacidad de persuadir indecisos, con la diferencia de que la candidata oficialista ya acumulaba una ventaja considerable. Además, se reporta un repunte fuerte de Ramos en la última semana, explicado por convertir indecisos y arrebatar apoyos de otras candidaturas, siendo el traslado desde Claudia Dobles hacia Ramos el más determinante.
Perfiles de apoyo: quiénes respaldaron a cada candidatura
En el perfil de quienes votaron por Fernández, el informe señala que sobresalen hombres y personas de 35 a 54 años y de 55 o más. También destaca el grupo con educación secundaria, habitantes de Puntarenas, Guanacaste, Alajuela y Limón, y un componente emocional: quienes reportaron sentir esperanza de que las cosas mejoraran al momento de votar.
En el caso de Ramos, el CIEP apunta que sobresalen mujeres y personas empadronadas con 55 años o más, así como quienes reportan nivel educativo universitario y quienes viven en Cartago y San José. En la dimensión emocional, el informe asocia su apoyo con quienes votaron con miedo a que las cosas empeoraran.
Implicaciones para Costa Rica: lectura política de los datos
El valor del informe no se reduce a porcentajes: el CIEP dibuja un mapa de momentos de decisión y motivaciones que ayuda a entender por qué una campaña se mueve o se estabiliza. En términos de estrategia política, el estudio sugiere que el control de la narrativa y la capacidad de convertir indecisos en el tramo medio de campaña puede construir ventajas difíciles de revertir, incluso si el rival crece en la recta final. En términos de comunicación pública, el contraste entre “esperanza” y “miedo” funciona como señal para comprender climas sociales: cuando predomina la esperanza, suele haber respaldo a continuidad o estabilidad; cuando domina el miedo, tiende a activarse el voto de castigo o el giro hacia alternativas que prometen corrección de rumbo.
Para la etapa postelectoral y el inicio del nuevo periodo, los hallazgos abren preguntas que impactan a la audiencia: ¿qué tan sólida es la base social que sostuvo el triunfo?, ¿cómo se atienden expectativas territoriales distintas (costas y provincias fuera del Valle Central, frente a centros urbanos)?, ¿y qué tipo de agenda legislativa es posible con la distribución del voto parlamentario que describe el panel? En un país con alta sensibilidad por seguridad, empleo y costo de vida, estas respuestas no se quedan en análisis académico: terminan influyendo en gobernabilidad, prioridades y ritmo de las decisiones del Ejecutivo y del Congreso.
Con información para STAY TV: STAY TV

