Empleo con resultados mixtos: INEC reporta desempleo con brechas de género y región

By Ryan
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Empleo en Costa Rica: desempleo en 6,6% al cierre del trimestre

 

El mercado laboral costarricense cerró el trimestre noviembre-diciembre 2025 y enero 2026 con una tasa de desempleo nacional del 6,6%, según los resultados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). El indicador no presentó variación significativa respecto al período anterior, lo que refleja una relativa estabilidad en el mercado laboral, aunque con diferencias importantes según género, sector productivo y región geográfica. Para los hombres, la tasa de desempleo se ubicó en 6,3%, mientras que en el caso de las mujeres alcanzó el 7,2%, una brecha que persiste en los registros históricos del mercado laboral costarricense y que evidencia que la recuperación del empleo no está ocurriendo de manera homogénea para toda la población. Para conocer más sobre este y otros temas económicos del país, visite la sección de economía en STAY TV.

Los datos del INEC son la principal herramienta con que cuenta el país para medir el estado del mercado laboral en tiempo casi real, y el informe de este trimestre llega en un contexto de expectativas mixtas para la economía costarricense en 2026: con sectores dinámicos que continúan generando empleo de calidad y sectores tradicionales que siguen enfrentando dificultades para recuperar los niveles previos a la pandemia.

La brecha de género en el desempleo: una deuda estructural que no cede

La diferencia de casi un punto porcentual entre la tasa de desempleo de hombres (6,3%) y mujeres (7,2%) no es una anomalía estadística: es el reflejo de una desigualdad estructural en el acceso al empleo que los datos del INEC han documentado de forma consistente a lo largo de los años. Las mujeres en Costa Rica enfrentan barreras que van desde la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado hasta la concentración del empleo femenino en sectores más sensibles a los ciclos económicos, pasando por los obstáculos de acceso a capacitación en áreas de alta demanda como tecnología y servicios especializados.

Esa brecha tiene implicaciones que trascienden lo estadístico: cuando más mujeres están desempleadas, más hogares dependen de un solo ingreso, más niñas y niños crecen en condiciones de mayor precariedad económica, y más talento humano queda fuera de la fuerza productiva del país. Cerrar esa diferencia no es solo una cuestión de equidad de género: es una necesidad económica para un país que aspira a crecer de forma sostenida e inclusiva.

Sectores con dinamismo y sectores bajo presión

El panorama del empleo en Costa Rica en este trimestre no es uniforme entre sectores. Los datos del INEC confirman la tendencia que se ha venido consolidando en los últimos años: los sectores de tecnología, servicios profesionales y zonas francas continúan siendo los principales motores de creación de empleo de calidad, con salarios superiores al promedio nacional y condiciones laborales formales. Esa dinámica es coherente con el posicionamiento de Costa Rica como destino de inversión tecnológica en la región y con el crecimiento sostenido del sector de exportación de servicios.

En contraste, sectores más tradicionales como la agricultura, la manufactura ligera y el comercio informal siguen enfrentando dificultades para generar empleo estable y bien remunerado. La presión de los costos de producción, la competencia de importaciones y la mecanización progresiva de procesos que antes demandaban mano de obra intensiva son factores que explican ese comportamiento. Para las regiones del país cuya economía depende en mayor medida de esos sectores, los datos del trimestre representan un panorama preocupante que requiere atención focalizada.

La brecha regional: el Valle Central y el resto del país

Uno de los patrones más persistentes en los datos del INEC sobre empleo en Costa Rica es la disparidad entre las zonas urbanas del Valle Central y las regiones periféricas del país. Las áreas metropolitanas concentran la mayor parte de las oportunidades laborales formales, los salarios más altos y el acceso a sectores dinámicos como tecnología y servicios. Las regiones Chorotega, Brunca, Pacífico Central y Huetar Norte y Atlántica, en cambio, muestran consistentemente tasas de desempleo más elevadas, mayor informalidad y menor acceso a capacitación y formación técnica.

Esa concentración geográfica del empleo de calidad tiene consecuencias directas sobre la movilidad social, el acceso a la educación y la calidad de vida de miles de familias costarricenses que viven fuera del área metropolitana. Las políticas de desarrollo regional, la inversión en infraestructura y la atracción de inversión hacia zonas fuera del Gran Área Metropolitana son instrumentos que el país tiene disponibles pero que históricamente han sido subutilizados frente a la escala del desafío.

Tasa de participación: el mercado laboral entre la estabilidad y la incertidumbre

Más allá de la tasa de desempleo, la tasa de participación laboral —el porcentaje de la población en edad de trabajar que está activa en el mercado, ya sea empleada o buscando empleo— es un indicador que complementa y a veces matiza la lectura del desempleo. Cuando la participación baja, puede significar que personas desanimadas han dejado de buscar trabajo, lo que haría que el desempleo real sea más alto que el que los datos oficiales reflejan.

El informe del INEC para el trimestre noviembre 2025-enero 2026 registra fluctuaciones leves en ese indicador, consistentes con un mercado laboral que no está en crisis pero tampoco en expansión acelerada. Ese equilibrio frágil es característico de economías que han logrado estabilizar sus indicadores macroeconómicos pero que aún no han resuelto los problemas estructurales de calidad del empleo, informalidad y desigualdad en el acceso a oportunidades.

Perspectivas para el resto de 2026: ¿qué dicen los datos?

El cierre del trimestre noviembre 2025-enero 2026 con una tasa de desempleo estable del 6,6% ofrece una base razonable para el inicio del año, pero no elimina los desafíos que el mercado laboral costarricense deberá enfrentar en los próximos meses. La política monetaria, la inflación, la evolución de la inversión extranjera directa y el comportamiento de los socios comerciales del país son variables externas que pueden mover ese indicador en cualquier dirección.

En el plano interno, las decisiones de política pública en materia de capacitación laboral, formalización del empleo, equidad de género y desarrollo regional serán determinantes para saber si los datos del próximo trimestre muestran una mejora real o simplemente más de lo mismo. El mercado laboral costarricense tiene capacidad para generar empleo de calidad cuando las condiciones lo favorecen. El reto es asegurarse de que esa capacidad alcance a todos los costarricenses, sin importar su género, su región ni su sector de actividad.

Para conocer más sobre la situación económica y laboral de Costa Rica, visite la sección de economía en STAY TV.

Con información para STAY TV: STAY TV

 

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