La violencia que azota a la provincia de Cartago tiene nombre, estructura y estrategia. El Director AI del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, ofreció este lunes un análisis detallado de la dinámica criminal que está ensangrentando a la provincia: una disputa territorial entre el grupo conocido como «Los Gary» —que está incursionando en zonas que no le pertenecían originalmente— y el grupo tradicional «Los Maruja», al que una coalición formada por «El Gordo», «Los Chacales» y «Los Guerris» ataca en alianza para arrebatarle el control del territorio, de acuerdo con las declaraciones oficiales del Director Soto. La situación ha generado una escalada sin precedentes en Cartago, que registró siete homicidios en solo quince días durante el inicio de 2026 y se ha consolidado como la provincia con mayor aumento de homicidios en el país, según datos del propio OIJ. Para más información sobre seguridad pública, visite la sección de sucesos en STAY TV.
Lo que ocurre en Cartago no es un fenómeno nuevo en el mapa del crimen organizado costarricense, pero sí representa una intensidad que la provincia no había vivido antes. «Es una problemática que no es típica de Cartago», reconoció el Director Soto, al tiempo que señaló que patrones similares ya se habían vivido en Limón central, Guápiles, Batán, Puntarenas y Parrita, de acuerdo con sus declaraciones oficiales. La violencia, en su análisis, genera picos en diferentes territorios del país; hoy ese pico está concentrado en Cartago y el sur de la capital.
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La estrategia criminal: gatilleros externos, ataques indiscriminados y eliminación de cabecillas
El Director Soto describió con precisión las tácticas que emplean los grupos en conflicto. Según sus declaraciones oficiales, las estructuras criminales estarían consiguiendo apoyo de gatilleros externos para ejecutar los ataques, lo que eleva el nivel de profesionalización de la violencia. A eso se suma una práctica particularmente preocupante: los ataques indiscriminados a personas que no pertenecen a los grupos, sino que son simples consumidores ubicados cerca de los puntos de venta de droga. El objetivo de esas agresiones no es directamente matar al rival, sino intimidar al grupo contrario y enviarle un mensaje de poder territorial.
La eliminación de cabecillas completa el arsenal táctico. Esa combinación de presión territorial, intimidación a civiles y decapitación de liderazgos enemigos configura un modelo de guerra urbana que el OIJ conoce bien de otras regiones del país y que ahora enfrenta en Cartago con toda su intensidad, de acuerdo con las declaraciones oficiales del Director Soto.
El episodio más alarmante: el ataque frente a un centro educativo
El punto de mayor preocupación en las declaraciones del Director Soto fue el reciente ataque ocurrido frente a un centro educativo en Cartago, en un momento en que había estudiantes adultos recibiendo lecciones. «Es un mensaje bastante preocupante que están lanzando estos grupos criminales. No es lamentablemente la primera vez que ocurre en el país cerca de un centro educativo, donde pueden resultar víctimas colaterales inocentes», advirtió el director, de acuerdo con sus declaraciones oficiales.
El hecho de que el ataque se haya producido además en las inmediaciones de una delegación de la Fuerza Pública revela el nivel de descaro con que operan estas estructuras. «Este tipo de personas básicamente lo que tratan es de ubicar a la víctima, darle seguimiento y buscar el momento de mayor vulnerabilidad para atacarla, sin importar las circunstancias», explicó Soto, de acuerdo con sus declaraciones oficiales. La presencia de una escuela o de agentes policiales en las cercanías no representa un disuasivo para estos grupos.
El operativo en Moravia: un kilo de cocaína y un sujeto que se atrincheró
En paralelo al análisis de la situación en Cartago, el Director Soto brindó detalles del operativo ejecutado en Moravia. Según sus declaraciones oficiales, agentes del OIJ tenían información sobre un movimiento de droga, lograron ubicar el vehículo sospechoso y le dieron seguimiento. Sin embargo, el vehículo llegó hasta el sector de la Urbanización Sancler en Moravia, donde ocurrió una colisión con una unidad del OIJ y una oficial de la Fuerza Pública resultó golpeada. El sospechoso se atrincheró dentro de una vivienda, lo que obligó a las autoridades a iniciar la tramitología para solicitar una orden de allanamiento.
A las 3:30 de la madrugada del lunes, el OIJ procedió a allanar el inmueble y una vivienda adicional vinculada al caso. El resultado fue el decomiso de aproximadamente un kilo de cocaína y un arma de fuego, además de la detención del sospechoso, quien será presentado ante los tribunales. «Su actuar fue bastante violento y ojalá le den algún tipo de medida cautelar», indicó el Director Soto, de acuerdo con sus declaraciones oficiales. El sujeto, vecino de Guadalupe aunque residía en Moravia, es conocido por las autoridades policiales y su vinculación con estructuras criminales está siendo investigada.
El llamado del OIJ: esfuerzo conjunto y reconocimiento del problema
El Director Soto fue directo al reconocer la gravedad de la situación: «Tenemos que reconocer sin duda alguna que hay un problema muy serio de violencia en Cartago», declaró, de acuerdo con sus palabras oficiales. Sin embargo, también fue enfático en que la respuesta institucional es activa y coordinada: el OIJ trabaja en conjunto con la Fuerza Pública, la Policía Municipal y la Fiscalía para materializar casos, desarticular estructuras y, en sus palabras, «desacelerar un poquito el tema de la violencia en Cartago».
La honestidad del Director al reconocer que la situación «no va a ser sencilla» contrasta favorablemente con discursos que minimizan el problema. Cartago enfrenta hoy una crisis de seguridad que exige respuestas sostenidas, recursos suficientes y una estrategia de largo plazo que vaya más allá de los operativos puntuales. El compromiso del OIJ de seguir trabajando hasta materializar los casos pendientes es una señal positiva, pero la provincia —y el país— esperan resultados concretos que traduzcan ese esfuerzo en una reducción efectiva de la violencia. Para más cobertura sobre seguridad pública y crimen organizado en Costa Rica, siga informándose en STAY TV Sucesos.
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