¡Feroz combate en Sarapiquí! Así fue el operativo Némesis que cazó al Diablo

By Ryan
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¡Feroz combate en Sarapiquí!

Operativo Némesis del OIJ deja la captura de alias el Diablo, decomiso de fusiles de guerra y 8 oficiales heridos tras intenso enfrentamiento en Sarapiquí.

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Operativo Némesis: OIJ asesta golpe histórico al capturar al Diablo y desarticular peligrosa estructura criminal

Operativo es la palabra clave que define una de las intervenciones policiales más complejas, arriesgadas y exitosas en la historia reciente de Costa Rica. Bajo el nombre de Operativo Némesis —haciendo alusión a la diosa de la mitología griega encargada de restablecer el orden—, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en una acción coordinada junto al Ministerio Público, desarticuló una de las redes criminales más violentas y sanguinarias del país. La intervención, ejecutada en la madrugada en el sector rural y boscoso de San Bernardino de Sarapiquí, permitió la captura de Alejandro Arias Monge, alias el Diablo, señalado como el delincuente más buscado y el artífice de un contexto de violencia extrema vinculado a cientos de homicidios a lo largo del territorio nacional.

La planificación de esta operación requirió semanas de labores de inteligencia altamente especializadas. Las autoridades sabían que el operativo presentaba un nivel de peligro crítico, ya que los sospechosos utilizaban tecnología avanzada, incluyendo drones de vigilancia constante en los cuatro puntos cardinales para monitorear cualquier movimiento en el perímetro de su refugio. Por una circunstancia fortuita y estratégica, los tres principales objetivos de alto valor —el Diablo, Jonathan Pérez Méndez (alias Tan) y Rodney Ríos Oconitrillo (alias Coco Guácimo)— coincidieron en el mismo punto geográfico. El despliegue táctico involucró un primer anillo de choque compuesto por grupos especiales de asalto y un segundo anillo perimetral para cerrar el paso ante cualquier intento de fuga.

Un infierno de plomo: 45 minutos de intenso combate armado

El asalto a la propiedad comenzó pasadas las cinco de la mañana[cite: 7]. Al irrumpir de forma violenta por el portón principal para acercarse a la vivienda situada en medio del terreno, los equipos tácticos fueron recibidos con una masiva y letal potencia de fuego[cite: 7]. Los criminales utilizaron fusiles de asalto AK-47, armas AR-15 y un fusil tipo FAL de calibre 308, un arma de guerra empleada por francotiradores capaz de perforar los chalecos antibalas convencionales[cite: 7]. El intercambio de disparos se prolongó durante 45 a 50 minutos de absoluta tensión, contabilizándose posteriormente cerca de 2.500 impactos de bala en la estructura de la casa.

Durante la intensa refriega, la situación operativa se tornó sumamente crítica al confirmarse que varios oficiales resultaron heridos de gravedad mientras cumplían con su deber. El saldo total de la intervención dejó a ocho agentes lesionados, de los cuales seis pertenecían al Servicio Especial de Respuesta (SERT) y dos a la Unidad Especial de Intervención (UISE). Los relatos de los mandos policiales evidenciaron momentos de extrema angustia al ver a compañeros caer bajo el fuego enemigo e intentar realizar extracciones de emergencia bajo condiciones climáticas adversas que impidieron el ingreso inicial de helicópteros de rescate. A pesar de la hostilidad, la valentía de los oficiales permitió neutralizar a uno de los sujetos en el sitio y lograr la rendición de los demás cabecillas, quienes finalmente se entregaron a las autoridades.

Decomiso de un arsenal de guerra y un golpe financiero al hampa

La posterior inspección ocular de la escena del crimen permitió dimensionar la verdadera capacidad logística y bélica de la organización desarticulada[cite: 7]. Las autoridades decomisaron un total de ocho armas de fuego, incluyendo tres fusiles AK-47, dos rifles AR-15, el fusil FAL y tres pistolas semiautomáticas[cite: 7]. Asimismo, se incautaron abundantes cargadores y unas 2.750 municiones sin percutir de distintos calibres, lo que demuestra que la banda contaba con los recursos necesarios para sostener el enfrentamiento armado durante un período mucho más prolongado. Junto al armamento, el operativo permitió confiscar joyas, anillos y relojes valorados preliminarmente en unos 30.000 dólares, además de los drones utilizados para la contrainteligencia del grupo.

Las investigaciones preliminares vinculan a estas estructuras criminales con aproximadamente 360 homicidios acumulados en diversas regiones del país, abarcando zonas estratégicas de influencia para el narcotráfico, el contrabando de licores y cigarrillos, y la extorsión en Pococí, Sarapiquí, la Zona Norte, Cañas, Liberia, Santa Cruz, Quepos, Parrita, Garabito, Osa, Guácimo, Batán, Valle de la Estrella y Nicoya. El impacto de este golpe estructural representa un avance fundamental para la seguridad nacional, evidenciando la efectividad de las acciones coordinadas entre el OIJ, el Ministerio Público y la judicatura en la desarticulación de carteles de alta peligrosidad.

Llamado urgente por recursos y sostenibilidad presupuestaria para la seguridad

El éxito rotundo del Operativo Némesis vino acompañado de una firme advertencia institucional sobre la necesidad imperiosa de mantener y robustecer el financiamiento de los cuerpos policiales. Las jerarquías del OIJ señalaron que, a pesar de haber alcanzado cifras récord en operaciones de alto impacto durante los últimos años y haber contribuido a la disminución progresiva de los homicidios en el territorio nacional, la institución enfrenta recortes presupuestarios y limitaciones normativas que ponen en riesgo la operatividad básica. Durante el informe de los hechos, se hizo un llamado directo y respetuoso al Poder Ejecutivo para reconsiderar la asignación de recursos y garantizar el suministro de equipamiento, tecnología y protección adecuada para los agentes que arriesgan su vida diariamente.

Finalmente, las autoridades manifestaron su profunda solidaridad con las familias de los oficiales heridos y reiteraron el compromiso absoluto del Poder Judicial con la defensa del Estado de derecho. La captura del Diablo y sus principales lugartenientes marca un precedente histórico sobre la capacidad de respuesta del Estado frente a la criminalidad organizada, recordando que la paz y la seguridad ciudadana exigen un respaldo financiero firme, constante y sin fisuras por parte de todas las instituciones públicas de la nación.

Con información para STAY TV: STAY TV

 

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