Terremoto de magnitud 7,1 en Japón provoca una explosión en un centro comercial en Kumamoto. Autoridades reportan heridos y personas atrapadas.
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Terremoto sacude el suroeste de Japón: Explosión en centro comercial y alerta de tsunami generan caos en Kumamoto
Terremoto es la palabra que vuelve a marcar una jornada de angustia en Asia tras el potente sismo de magnitud 7,1 que sacudió este martes la principal isla meridional de Japón, Kyushu. El movimiento telúrico, que golpeó a última hora de la tarde, ha dejado un rastro de destrucción, múltiples heridos y un número indeterminado de personas atrapadas bajo los escombros de un importante complejo comercial en la prefectura de Kumamoto. Las autoridades locales y el gobierno central han desplegado equipos de emergencia a contrarreloj para evaluar los daños, atender a las víctimas y restaurar los servicios básicos afectados por el violento sacudón.
Uno de los incidentes más graves reportados hasta el momento ocurrió en la ciudad de Kashima, donde la cadena TBS informó sobre un «número considerable» de posibles víctimas mortales en el centro comercial AEON Mall. Según fuentes policiales citadas por agencias internacionales, se recibieron reportes de una fuerte explosión en el recinto comercial poco después del sismo. Los servicios de emergencia confirmaron que un piso del edificio colapsó, dejando a «varias personas» atrapadas en su interior. La televisión pública NHK detalló que entre 20 y 30 empleados del establecimiento continúan en calidad de desaparecidos, mientras las imágenes aéreas mostraban columnas de humo saliendo de la estructura siniestrada.
Impacto en infraestructuras, transporte y alerta de tsunami
Inmediatamente después del evento sísmico, la Agencia Meteorológica de Japón emitió un aviso preventivo de tsunami que cubría los mares de Ariake y Yatsushiro, en las costas occidentales de las prefecturas de Kumamoto, Nagasaki, Fukuoka y Saga, ubicadas a unos 900 kilómetros al suroeste de Tokio. Afortunadamente, la alerta fue levantada unas dos horas más tarde al confirmarse que el sismo, originado en el interior, no generó oleajes anómalos destructivos. Cabe destacar que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó inicialmente la magnitud en 7,1, aunque posteriormente revisó el dato ajustándolo a 6,8 en la escala sismológica.
Las afectaciones materiales y a la movilidad han sido significativas. La agencia de noticias Kyodo reportó que un hospital en la ciudad de Yatsushiro tuvo que recibir al menos a 40 personas con diversas lesiones provocadas por el terremoto. En el ámbito del transporte, un tren local se descarriló y volcó en la estación de Yatsushiro, mientras que operaciones críticas como las de los trenes bala Shinkansen en Kyushu fueron suspendidas temporalmente para realizar inspecciones de seguridad en las vías. Asimismo, el Aeropuerto Aso Kumamoto cerró su pista principal, anunciando a través de su sitio web oficial que, por el momento, no hay «perspectivas de reanudar las operaciones».
Respuesta gubernamental y monitoreo de centrales nucleares
Ante la emergencia, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, activó de inmediato los protocolos de crisis. A través de un mensaje en su cuenta oficial de X, informó sobre la creación de un grupo de trabajo especial para recopilar información técnica, evaluar daños estructurales y coordinar las labores de rescate. Takaichi urgió a la población a tener máxima precaución ante la posibilidad latente de fuertes réplicas durante los próximos días, recomendando especial cuidado con el manejo de fuego y cristales rotos en los hogares afectados por apagones.
En un aspecto de vital importancia para la seguridad nacional, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón confirmó que no se han detectado anomalías operativas en las tres centrales nucleares ubicadas en las cercanías del epicentro. Este reporte resulta especialmente aliviador para un país que aún mantiene vivas las heridas del desastre nuclear de Fukushima ocurrido en 2011. Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ha desplegado aeronaves de reconocimiento para dimensionar la tragedia en una región que ya había sufrido un devastador terremoto en 2016, el cual dejó más de 50 fallecidos y decenas de miles de viviendas destruidas.

