La CCSS logró implantar con éxito la primera prótesis craneal fabricada por la misma institución utilizando tecnología de impresión 3D y material PEEK.
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Hito médico: CCSS implanta su primera prótesis craneal fabricada con impresión 3D
La medicina pública costarricense ha dado un salto tecnológico sin precedentes hacia el futuro de la atención especializada. Este jueves 27 de agosto de 2026, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) marcó un hito histórico al implantar, por primera vez en su historia, una prótesis craneal totalmente personalizada, diseñada y producida en sus propios laboratorios institucionales mediante tecnología de impresión 3D de última generación. Este avance representa un parteaguas en la manera en que el sistema de salud aborda las reconstrucciones óseas complejas, brindando soluciones exactas, eficientes y hechas a la medida de la anatomía de cada ciudadano.
El innovador dispositivo fue desarrollado a partir de imágenes médicas precisas para ajustarse milimétricamente a las características anatómicas particulares de un paciente que requería una craneoplastia. Este tipo de intervención quirúrgica es indispensable para reparar defectos o aberturas en el cráneo causadas por traumatismos severos, infecciones graves, extirpación de tumores o procedimientos quirúrgicos previos. Al abandonar las soluciones genéricas y optar por la biomanufactura digital, la institución logra responder a una necesidad de salud sumamente específica, colocando las necesidades morfológicas del paciente en el centro de todo el proceso clínico e industrial.
Innovación y biomanufactura: El proceso detrás de la prótesis
El desarrollo y la fabricación de la prótesis están bajo el liderazgo estratégico de la Gerencia de Logística, específicamente a través del Laboratorio de Órtesis y Prótesis de la Dirección de Producción Industrial. El proceso de manufactura integra la captura de imágenes médicas, el diseño digital computarizado, la impresión institucional y exhaustivos procesos de validación técnica. Para lograr este nivel de precisión, el equipo médico inicia con una tomografía axial computarizada (TAC). Las vistas tridimensionales generadas por el escáner se introducen en un software avanzado que segmenta el cráneo, localiza el defecto óseo y utiliza como referencia la imagen especular (efecto espejo) del lado sano del cráneo para diseñar una pieza con una simetría anatómica perfecta.
Un aspecto revolucionario de este proyecto es el material utilizado para la manufactura. A diferencia de las placas de titanio o metales tradicionales, la CCSS está utilizando PEEK (Poliéter éter cetona), un polímero termoplástico de altísimo rendimiento que destaca por su excepcional resistencia mecánica, térmica y química. La principal ventaja clínica de este polímero es que resulta radiotransparente; es decir, no genera distorsiones, destellos ni alteraciones visuales en futuros exámenes médicos de control, como tomografías o resonancias magnéticas. Además, su baja densidad y peso ultraligero ofrecen una excelente estabilidad dimensional, garantizando confort a largo plazo para el paciente.
Una vez finalizada la impresión en las instalaciones acondicionadas de la CCSS, la pieza atraviesa un meticuloso proceso de acabado. Especialistas en biomanufactura realizan el lijado, pulido y limpieza profunda de la estructura para asegurar que no exista ninguna superficie irregular que pueda dañar los tejidos blandos del paciente. Tras este riguroso control de calidad, el dispositivo se empaca bajo normativas estrictas y se envía al centro hospitalario, donde es evaluado nuevamente por el equipo neuroquirúrgico, esterilizado y, finalmente, implantado en el quirófano.


Ahorro económico, eficiencia y proyecciones de la producción de prótesis
La incursión en la tecnología aditiva representa un salto no solo clínico, sino también de enorme eficiencia financiera para el Estado. La adquisición de este moderno paquete tecnológico requirió una inversión institucional de más de ₡115.4 millones. Este capital se destinó a la compra de impresoras 3D de resina y filamento industrial, hornos de curado térmico, estaciones de lavado ultrasónico, escáneres especializados, licencias de software y materia prima asegurada para los próximos dos años, todo operando dentro de un cuarto limpio diseñado bajo los más altos estándares de las autoridades sanitarias.
Los resultados de esta inversión en la producción de una prótesis son contundentes. Según datos logísticos, producir internamente una placa craneal de talla S tiene un costo aproximado de ₡1,167,598, lo que se traduce en una drástica reducción de hasta un 64% en comparación con los altos precios que imponen los proveedores y contrataciones externas. Además del ahorro económico, la soberanía tecnológica ha permitido recortar el tiempo de espera de manera dramática: el paciente puede tener su implante listo, validado y esterilizado en tan solo siete días desde el momento en que se toma la imagen diagnóstica.
Gracias a esta agilidad operativa, las autoridades médicas de la CCSS proyectan que, solo durante el segundo semestre del año 2026, un total de 52 pacientes internados en los hospitales San Juan de Dios, México y Monseñor Víctor Manuel Sanabria se verán beneficiados directamente por este nuevo flujo de trabajo. Esta independencia del mercado externo garantiza un suministro ininterrumpido y eficiente para tratar los casos de neurocirugía más urgentes.
Impacto integral en la calidad de vida de los pacientes
Más allá de las cifras y los polímeros, el valor fundamental de esta tecnología reside en el impacto humano. La reconstrucción craneal a la medida ofrece múltiples beneficios directos que transforman la recuperación del afectado. En primer lugar, cumple un rol estético fundamental, restaurando el contorno óseo natural de la cabeza, lo cual es vital para ayudar al paciente a superar el severo trauma psicológico derivado de un hundimiento craneal. Al recuperar su apariencia, el estado de ánimo y la confianza social de la persona experimentan una mejora inmediata.
En el plano puramente fisiológico, sellar el defecto craneal con un material rígido y exacto disminuye drásticamente los dolores crónicos de cabeza y los episodios de mareo que suelen sufrir estos pacientes, provocados por las alteraciones de la presión intracraneal. Finalmente, la placa de PEEK actúa como un escudo protector infranqueable para el tejido cerebral que había quedado expuesto o vulnerable tras la pérdida de la barrera ósea original.
La visión de la CCSS apunta hacia una diversificación acelerada. La tecnología de impresión 3D instalada no se limitará a la neurocirugía. La institución ya ha comenzado a desarrollar guías de planificación quirúrgica para otras especialidades, modelos anatómicos precisos para educar a los pacientes sobre sus diagnósticos, e incluso insumos utilitarios como extractores de tabletas, pinzas para cordón umbilical y repuestos mecánicos para equipos industriales hospitalarios. Este primer implante exitoso confirma que la seguridad social costarricense posee el talento técnico y la voluntad institucional para liderar la innovación tecnológica médica en la región.
Con información para STAY TV: STAY TV

