El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, afirmó el martes en Taipéi que la capacidad instalada de energía renovable de la isla pasó de 4,7 gigavatios en 2016 a 25 gigavatios en la última década.
El salto coloca a Taiwán en una fase distinta de su política energética. Además, la eólica marina ya ubica a la isla en el quinto lugar mundial por capacidad instalada acumulada.
Expansión con foco en seguridad del sistema
La señal central no es solo el volumen agregado. Lai confirmó que el gobierno mantendrá su impulso sobre una matriz más diversificada, junto con almacenamiento, ahorro energético y resiliencia de la red.
Esa combinación apunta a un objetivo operativo claro: estabilizar el suministro eléctrico. Por eso, la expansión renovable avanza vinculada a respaldo, gestión de demanda y fortalecimiento de infraestructura crítica.
En términos económicos, el anuncio sugiere una continuidad regulatoria en sectores intensivos en capital y en despliegue industrial. Asimismo, refuerza el espacio para nuevas inversiones en redes, equipos, servicios técnicos y soluciones de almacenamiento.
Eólica marina y posicionamiento industrial
El dato sobre eólica marina también tiene una lectura estructural. Taiwán consolida una base relevante en un segmento que exige puertos, conexión eléctrica, ingeniería especializada y coordinación pública de largo plazo.
Eso puede fortalecer su posición dentro de cadenas asiáticas vinculadas a transición energética y manufactura avanzada. Sin embargo, el reto deja de ser solo instalar capacidad y pasa a integrar esa generación sin afectar la confiabilidad del sistema.
La prioridad sobre resiliencia de red confirma ese cambio de etapa. Al mismo tiempo, el gobierno alinea seguridad energética y metas de descarbonización dentro de una misma estrategia operativa.
Si esa trayectoria se mantiene, Taiwán no solo ampliará oferta eléctrica renovable. También ganará margen para sostener actividad industrial con una base energética menos expuesta a disrupciones de suministro.

