La agenda empresarial que pone presión al nuevo gobierno

By Ryan
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empresariales

A pocos meses del inicio de la nueva administración, los principales grupos empresariales del país pusieron sobre la
mesa una serie de retos que consideran ineludibles para el desarrollo económico y social de Costa Rica. En un documento
dirigido al gobierno entrante, estas organizaciones enfatizan temas como la estabilidad fiscal, el clima de inversión,
la regulación laboral y la infraestructura, todos ellos condicionantes directos de la competitividad nacional. El
mensaje es claro: sin decisiones firmes y señales coherentes, será difícil sostener el crecimiento y la generación de
empleo en los próximos años.

Aunque reconocen avances en materia de estabilidad macroeconómica y manejo responsable de las finanzas públicas, los
voceros empresariales advierten que aún persisten cuellos de botella que frenan proyectos productivos. En este punto,
la responsabilidad no recae solo en el Ejecutivo; durante años, iniciativas clave han quedado atrapadas en una Asamblea
Legislativa fragmentada, donde sectores opositores han bloqueado reformas estructurales sin ofrecer alternativas
viables. El nuevo gobierno recibe, así, una lista de tareas que exige coordinación real entre poderes y apertura a un
diálogo técnico, no meramente político.

Empresariales piden equilibrio fiscal y mejor clima de inversión

Uno de los ejes centrales del pronunciamiento de los grupos empresariales es la política fiscal. Plantean que cualquier
reforma debe garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, pero sin imponer cargas que terminen asfixiando la
inversión privada y la creación de empleo. El equilibrio, señalan, pasa por una combinación de eficiencia en el gasto,
combate real a la evasión y un sistema tributario que ofrezca certeza jurídica a quienes apuestan por producir y
reinvertir en el país.

En cuanto al clima de inversión, insisten en que la competitividad depende en gran medida de la certeza regulatoria y
de mensajes claros desde el gobierno en el corto plazo. Los sectores empresariales reclaman reglas del juego estables,
menos trámites innecesarios y una ruta definida para proyectos de infraestructura, energía y digitalización. Sin estas
condiciones, advierten, Costa Rica corre el riesgo de perder oportunidades frente a otros destinos que se mueven más
rápido para atraer capital y generar encadenamientos productivos.

Empresariales y empleo: reforma laboral e infraestructura como pilares

Otro de los puntos destacados por los grupos empresariales es la necesidad de modernizar la regulación laboral para
facilitar la generación de empleo formal y mejorar la productividad. Hablan de flexibilizar ciertas normas, adecuarlas
a nuevas realidades como el teletrabajo y fomentar esquemas que permitan más contratación sin sacrificar derechos
básicos. Aquí, de nuevo, el llamado es a un diálogo técnico entre gobierno, empresas y sindicatos, lejos de visiones
ideologizadas que en el pasado han frenado ajustes necesarios.

En materia de infraestructura, las cámaras empresariales subrayan la urgencia de avanzar en carreteras, puertos,
aeropuertos y conectividad digital. La falta de obras terminadas, los atrasos en licitaciones y los litigios eternos han
sido una constante que encarece la logística y reduce la competitividad. Buena parte de esa parálisis, recuerdan, se
explica por decisiones lentas o contradictorias en el ámbito político, donde fracciones opositoras han torpedeado
proyectos clave con recursos y bloqueos que poco tienen que ver con el interés nacional.

Señales políticas para los empresariales y el reto de la gobernabilidad

Más allá de los temas técnicos, los grupos empresariales insisten en un punto de fondo: la necesidad de que el gobierno
entrante envíe señales claras y coherentes en sus primeras decisiones. La claridad en el rumbo económico y la
consistencia entre el discurso y la acción son fundamentales para atraer inversión extranjera y nacional. Un inicio de
gestión marcado por contradicciones, mensajes ambiguos o choques constantes con la Asamblea podría deteriorar la
confianza y postergar decisiones de inversión clave.

Las organizaciones empresariales expresan su disposición a colaborar y participar en mesas de trabajo, siempre que los
acuerdos se traduzcan en políticas públicas concretas y no solo en comunicados. El nuevo gobierno llega con una ventana
de oportunidad para ordenar prioridades, corregir rezagos y aprovechar la estabilidad macroeconómica como plataforma
para reformas de segunda generación. Del lado de la oposición, el desafío será abandonar la lógica del bloqueo
permanente y asumir con seriedad su papel en la construcción de soluciones.

En síntesis, la agenda presentada por los grupos empresariales refleja tanto las oportunidades como los riesgos que
enfrenta Costa Rica en los próximos años. Si gobierno, sector productivo y fuerzas políticas logran articular una hoja
de ruta común en fiscalidad, inversión, empleo e infraestructura, el país podrá sostener el crecimiento y reducir
brechas sociales. Si prevalecen las mezquindades y los cálculos electorales, se corre el riesgo de desaprovechar un
momento clave para modernizar la economía y mejorar la calidad de vida. La cobertura política y económica de
STAY TV seguirá de cerca cómo se traduce esta agenda en
decisiones concretas del gobierno entrante.

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